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JOSÉ SALAS Y 6 UIRI 0 R, ENVIADO ESPECIAL DE B L A N C O Y N E G R O EN EL CONGO Este brilicinte periodista obtuvo el Premio Moriano de Cavío 1956 La primera erónica sa publica en al prasante Bümera G ON el deseo de ofrecer a nuestros lectores una información viva, de primer mano, sobre los gravísimos y dramáticos acontecimientos ue se vienen desarrollando en el Congo, BLANCO Y NEGRO ha destacado a la antigrua colonia belga, por vía aérea, a un brillante periodista experto en asuntos africanos: José Salas y Gulrior, corresponsar de Prensa Española en África del Sur desde hace más de cinco años. Im lectores habituales de A B C -y tanibién los dé BLANCO Y NEGRO- -conocen su bien cortada; pluma, su dilatada experiencia y su aguda sensibilidad para los complejos problemas propios de Ja raza negra y los que se derivan de la convivencia de negros y blancos, más complejos aún que íiauéllos. Hace mucho tiempo ue el mundo negro despertó la atención de José Salas y Guifior. Una novela suya basada en este tema fué, en realidad, la causa de su primer viaje a la nación surafricana. Quiso revisar siobre el terreno las ideas ue tenia del ambiente en iue se desarrollaba su obra, pero lo que habla de ser una excursión se convirtió en un trasplante indefinido. Como a oíros muchos escritores, la fascinación del continente negro le retuvo, y allí permanece por años y años. José Salas y Gulrior nació en Málaga en 1914. Es un apasionado de su tierra natal. Antes de darse a conocer como periodista hiso poesía. Su- prosa conserva cierto clima poético. Sus primeros trabajos periodisticos fueron publicados en Sur de Málaga. Después colaboró en El Español y La Estafeta Literaria de la primera época. Posee vario premios náéionales de periodismo, entre ellos el Mariano de Cavia de 1956, precisamente por una de sus crónicas de Ciudad del Cabo. Publicamos en este número la primer crónica de José Salas y Gulrior, transmitida por telégrafo desde Brazzaville, capital del Congo francés separada de Leopoldvllle solamente por el cauce del rio Congo. A la hora de cursar su despacho nuestro enviado especial no había podido entrar aún en el territorio de la antigua colonia belga. Desde la orilla puesta, rodeado de niños en pijama, mujeres ultrajadas y hombres arruinados José Salas y Gulrior dice: Desdt; a UÍ veo a Leopoldville tan próxima y tan lejana como lo estaba el Madrid rojo para las tropas nacionales atrincheradas en la Ciudad Universitaria. LAS BANDERAS Y EL VIENTO Señor director: Reciente mente, eoís la visita del presidente Ftohdízi y antes con (a de Eisénhower, he notado on pequeüio contratiempa n las colgaduras que embellecen Madrid. Me refiero íi ¡as banderolas que craüan las c a l l e e endientes de na cuerda. Por causa del viento, las bandera se enrollan, se ¡iirrU gan y. pierden vistosidad. I Creo fue esto es fácilmente I ubsanable; Imitará p o n e r I linos plomos en la parle inÉ í crior de Jas banderas para que éstas cuelguen continuaniente, balanceadas por el. viento, y asi nunca se doblarfan o se Marian a la cuerda, Madrid con motivo íie la visita de Jefes de Estadoi amigos; Madrid se pone entonces ¡precioso; ge trata, exclusivamente, de na sugerencia para que resulte más atra, ctivo y bonito. Carlos Rieslunt Madrid PROBLEMAS DE l A TELEVISIÓN perdíenáo parte de su cotuetido. No quiere desprenderse de estas linea un a. critica contra e! cngalanamicnto de 1 Señor director; Cada día, como es lógico, la TV tiene una mayor difusión Se venden más aparatos, aumenta el numeró de espectmlores y, en resumen, gana el pectáculo en popularidii Creo que es ahora el ni mentó de enfocar nlgunn aspectos con ella relación dos y que, a mi entender I perjudican. Por ejemplo manía, de los locutores d mirar a las cámaras manu que no es espontánea, v da la impresión p aconsejada por los e -r (i i dos de las mismas. O o fan to, en esto de mirar tt la cámaras, ocurre cor las peí sonas que son llevuMts a lo programas, pese u que é- -ii se resisten bastante. La J A K i 1