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Et A Í A P Q K antes mencionados. Sin embargo, como en realidad. para estos productos va a jugar una escala móvil automática respecto a esos índices o factores, el Gobierno ha decidido que cuando la escala móvil señale una elevación, se aplicará automáticamente a un porcentaje, que será diferente para cada uno de los seis productos agrarios referidos, y que oscilará entre un 55 por 100 a un 70 por lOÓ. En cuanto al porcentaje restante, del 45 al 30 por 100, el Gobierno decidirá si autoriza su elevación o no. En ooimpensación por este porcentaje de elevación que no deja el Gobierno entregado a un automatismo, pues teme las alzas que pueden entrañar una posible inflación, pero que limita la reivindicación campesina, el Gobierno promete autorizar ese porcentaje de elevación, e incluso una cantidad suplementaria si, según las estadísticas; la renta global agraria íuiera cómsiderada en iníerioriidad respecto a la renta de los otros sectoLa postura Intransigente de los mi- res de la economía francesa. En camnistros económicos ha sido vencida por bio, el Gobierno se reserva poder rela presión decidida de los profesiona- b a j a r esta cantidad suplementaria les agrarios, que unidos detrás de sus teniendo en cuenta las cosechas o prodirigentes de la N. S. E. A. han ducciones extraordinarias. Con lo que: dado muestras de decisión y de valen- con una mano retiraría lo que daba tía, demostrando públicamente, en, las con la otra. manifestaciones de estos últimos días, Además, el Consejo de Ministros que, entre los millones de campesinos había 300.000 como fuerza de choqué francés ha dictado medidas relativas capaces de enfrentarse hasta con la a los huevos; a ia importación de aves y de cebollas, y sobre todo a mejorar fuerza pública. los circuitos; comerciales en el mercaEl Gobierno, dándose cuenta de que do de la carne, favoreciendo un plan no podía soslayar más las reivindica- genera. l d- e mataderos, que han de ser ciones que, en forma tan decidida, haque bían planteado los eainpesinos, se vio constrrüdos rápidamente, de modo una toda Francia quede cubierta de obligado a preparar rápidamente una red moderna en el plazo de unos años. serie de disposiciones con las que preLa reíaicóión de la F. N. S. E, h. ante tendía conformar a la Federación Nacional de Sindicatos de Empresarios estas concesiones del Gobierno, ha sido Agrícolas (F. N. S. E. A. ya que ésta de descontento, y tres días después de había convocado su Asamblea plena- promulgarse, Mr. Courau, presidente ria en París, y estaba dispuesta a in- de l a P N. S. E. A. en un discursotensificar su acción en provincias con pronunciado en una Asamblea del Demítines y boicot a la economía del partamento del Doubs, decía: Las dispaís, suspendiendo los campesinos las posiciones del Gobieróo, -en mi opinión, compras que realizaban, tanto de aque- son equivalentes a cero, m- ejor diclio, llos elementos empleados en su uso menos que cero, más catastróficas que personal, como en el de sus explota- las que teníamos. Pedimos, la rentabiciones 1o que originaba grave preocu- lidad de nuestras empresas. El propación en el sector industrial. du- ctor- agrario es un auténtico empresario, y como nos En I Cobierno existía la decisión de debe conceder una- empresarios seequiremuneración no aceptar la petición de la F. N. S. E. A. para que volviera a implantarse valente- a la de cualquier empresario la escala móvil automática basada en de cualquier otra actividad. precios índices, que había sido aboliInmediatamente después la P. N. da en diciembre de 1958. En cambio, S. E. A. se puso al- hal) la con lots diaceptaron ios ministros más reacios e ¡putados que forman la agrupación dearbitraje de De Gaulle, que hizo pro- noíminada Amistad rural dándoles nunciarse al Consejo de Ministros con- cuenta de la situación. Como resíul- cediendo una revisión periódica de los tado de estas conveirsaciones surgió precios pagados al productor, durante la petición, por escrito, de unos treslos dos, años próximos, para los cérea- cientos diputados para que fuera conles, la carne de porcino y de vaciino, a (remolacha, los productos lácteos y el vino, revisión que se liará en función del precio de coste. Paia calcular el precio de- coste se tienen n cuenta cuatro factores: los salarios, el preeio. de los productos industriales necesarios para las explotaciones agrarias (este factor se designa con la sigla PINEA, y se divide en cuatro grupos: 1. energía; 2: STRAWINSKY (1) conservación y renovación de edificios; S: abonos y antiparasitarios; i. ma La consagración de la primavera quinaria y utillaje) el precio de otros marcó un hito en la historia de la productos manufacturados y el precio música Desde 1913, desde el estreno de los alimentos del ganado. De modo en clima de escándalo y la sucesiva que las revisiones periódicas sólo afec- apoteosis deil autor, ha llovido muidhio. tarían a éstos productos d l campo Lo que entonces despertaba reacciones están dispuestos a verse obligados a vender por bajo precio de coste (algo sabemos de esto los agricultores y ga: naderos españoles y como ejemplo in- mediato recordamos nuestros corderos) lo que resultaría incomoeblbte para un industrial y, en cambio, se considera como normal para un productor agrario. Dice la F. N. S. E. A. que los campesinos consiguen seguir viviendo, pero con una remuneración ridicula para su trabajo y su capital. Los campesinos se niegan a producir si han de producir en pérdida y que la rnanera de negarse a producir es maroharsié del oarnpo. El éxodo, agrícola y el abandono de regiones enteras no és otra cosa que una forma de liuelga particularmente grave, porque es definitiva. ¿No es para quedar estupefactos al ver que el país se felicita y da menos importancia a esto que a aína buelga de cuarenta y ocho horas en un astillero o a los despidos en la industria textil? vocada una reunión extraordinaria del Parlam- énto, para tratar de determinados puntos de la política agraria- del Gobierno. Nada tiene de extraño que los oain peisinos franoeseiS hayan encontrado trescientos diputadois (bastantes más de la- mayoría absoluta que según la ConstitiueJón se riequiere para que los diputados soliciten y obtengan una reunión extraordinaria de la Asamblea Nacional) para plantear- sus quejas al Gobierno, pues los votos rurales son decisivos para la, mayor parte de 1 o s repre sientan tes parlam- entarios franceses cuando llega el momento de. la- elección. Así las cosas, -el general D- e Gaulle se ha negado a firmar el Decreto convoícando esa reunión, extraordinaria (requisito que exige la Constitución actual) a- legando que los diputados habían actuado- pre Sionados por un mandato imperativo que está proscrito en la referida Constitución. Aunque se hablaba d- e esta po Sible aotibud del Priesidrente de la- Hep- ública. De Gaulle, esto no ha dejado de sorprender en el p aís vecino, ya que ello agrava el descontento de los parlamie- n- tarios, que ven cada vez más reducidas sus posibilidades de actuación, y al mismo tiempo- enco- na más el problema latente del descontC nto oam. pe Sino en Francia. La P. N. S. E. A. anuncia que está disp U- esta a celebrar manifestaciones en. diversO S puntos a la vez, y a no dar tre- gua al Gobierno hasta que éste dé satisfacción a- sus reivindicaciones. Sin embargo, M. Co- urau ha dicho que quedará aplazada la campaña de protesta de los- campesinos hasta despué- s del viaje dé Kruchév, como j demostración- de su sentido de r- es- pó- ns- abilidad nacional y ejemplo de unidad ante dicho personaje, qu- e representa al coirMunismo internacional. El Gobierno isigue preparando las leyes que- quiere presentar al Parlamento a fines del mes de abril, con las que considera que eil se- otor agrario francés debe de mostrarse satis- fecho, puies soluciona 10i3 problemas más urgentes que tienen planteados los empresiario- s agrarios del país. El j: efe del Gobierno señor Debré, en un i eciente víaj- e que hizo a la región de Bretaña, dijo que: Dentro de diez años las exp iotaiciones de cinco hectáreas no serán ya viables. El porvenir de las pequeñas empreisas exige la realización de unas agrupaciones; no hay que llorar pcr las explotaoion- frs demasiado pequenais, y hay que aceptar las transformaciones necesa 1 las. El C. de M. harto dispares nos resulta hoy lógico, pero al mismo tiempo sorprendente, siempre dada la pujanza instrumental, la riqueza de ritmos y timbres, de ajcentos y e- fectois puestos en juego. Le sacre es una obra maestra, y hemos de saludar con vivo aplauso la nueva versión que- aJiora nos ofrece la Deutsche Grammóphoh Por otra parte, en obra tan compleja y difícil, de tanto volumen sonoro, se hace muy importante la calidad del registro. Y esta marca responde una vez más a la confianza del aficionado con uno de categoría cierta. Por lo que hace a la T) í: slii? íü