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En el patio había un pequeño carro de mano, que, al parecer, pertenecía a la víctima. Fotos García- Pelayo. Vista en el b ar con una muchacha llamada Peny Mane, que también vive en esta casa. El inspector miró fijamente al brigada. Necesito que detenga al dependiente, a Angela Parull y a esa muchacha de la entrevista. Que sigan el rastro de los tres y los lleven a Jefatura sin contemplaciones. Disponga de los hombres que crea necesarios. Voy a dar una vuelta por el Metrópoli, por si ha habido noticias. gas. ¿Se puede saber qué pasa? El inspector puso en antecedentes de los hechos á su colaboradora. La joven se echó a reír. -Claro. Recuerdo muy bien a Angela Faruü. Vino hace una semana a mi despacho. Pobre chica, estaba locamente enamorada del dependiente de una tienda de antigüedades. Su problema era un problema de amor, que yo no podía resolver. Al parecer, el chico se había encaprichado dé una mujer más joven y más bonita que había llegado a la casa de vecindad donde habitaban recientemente. Le aconsejé que se cuidara más el pelo y le regalé un b o l s o algo usado. Probablemente olvidé en su interior mi antiguo carnet de enfermera- -la muchacha miró al inspector con dalzura; todo su enfado había desaparecido- -Me conmueve- -agregó- -que haya movilizado la Policía entera de la ciudad para buscarme. Una hora después, el inspector entraba en su despachó con una expresión radiante. En uno de los sillones, sentada, con el ceño fruncido, se hallaba Marita. ¡Amiga mía! ¡menos mal que la hemos encontrado! -Pero bueno, sus métodos me parecen algo exagerados- -contestó la muchacha, fingiendo un enfado que estaba lejos de sentir- -Me han obligado a subir a un coche patrulla, interrumpiendo una inocente merienda que estaba tomando en una cafetería con una de mis ami- Una semana después de los acontecimientos anteriormente narrados, el inspector Delar y Marita paseaban, disfrutando de una espléndida mañana de primavera, por el parque. de los Cisnes. -Oi- denemos los hechos- -decía el policía- Angela Farull estaba enamorada de Gómez, y éste, a su vez. de Peny Mane. Al dueño de la tienda le extrañó, la víspera del crimen, si no hallar en su sitio acostumbrado una arqueta del siglo XVIII, y cuando lé preguntó al dependiente dónde la había colocado, le pareció que Gómez enrojecía. Sin embargfo, la arqueta estaba en la tienda, en un rincón, bajo un grupo de alfombras, A Gómez le detuvieron en un bar, medio borracho, y desde entonces no ha hecho más que repetir la misma f r a s e durante los interrogatorios: Yo no he sido Yo no he sido La víctima murió entre las once y ía una de 4 a madrugada tíe aquella noche. El criminal le golpeó en la cabeza salvajemente, y continuó ensañándose aún después de muerto. Angela Parull se ha enceirado e n un mutismo absoluto, del que no hemos conseguido sacarla. Peny Mane ha reconocido que estuvo la tarde anterior con Cadel, tomando unas copas en un bar: pero asegura que eso lo hacia de cuando en cuando y que la entrevista nada tiene aue ver con. el crimen. En él carro de mano se h a n h a llado unas gotas de sangre del mismo grupo que la de la víctima. En la t i e n d a de antigüedades sólo se han echado de menos unos morillos de bronce. Aunque había sido lavada, la barra de hierra encontrada en casa de Angela, examinada en el laboratorio, también presentaba restos de sangre. -Se olvida usted del bolso- -dijo Marita, con cierta ironía cariñosa en su voz. Deiar hizo caso omiso de sus palabras. En este caso yo procuraría seleccionar las piezas importantes- -dijo- el carro de mano manchado de sangre; la arqueta del siglo XVIII; el mutismo de Angela; los golpes innecesarios que recibió la victinnaa; la entrevista de Peny en el bar; la ausencia de Gómez a la mañana siguiente. Amiga mía, creo que sé lo que debió pasar, y una vez sobre la pista del criminal no me será difícil conseguir que confiese... Marita pareció desconcertada. -El amor tergiversa los hechos- -reflexionó el policía. -De eso no me cabe duda- -contestó la muchacha, y en sus ojos Delar leyó un mensa. ie prometedor, que le aclaró en parte la falta de interés que la muchacha había demostrado por aquel asesinato. ¿Quién lo mató? (La solución en las páginas azules.