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ioiós ATENCIÓN AL TORO DE LIDIA Por Gregorio CORROCHANO Et toro de lidia es el protagonista de esa gran comedia o tragedia que se anuncia en los carteles: Gran corrida de t o r o s E L toro de lidia es el protagonista de esta gran comedia o tragedia que se anuncia en los carteles: Gran corrida de toros. Nos arriesgamos a decir que el toro es el argumento de la función y que los toreros son los intérpretes; de tal manera hacemos depender al torero del toro. Por esto, toda la atención que dediquemos al toro es atención que dedicamos a la corrida, a lo que debe ser la corrida. Parece que ¡por fin! la olvidada por desatendida Orden de 10 de febrero de 1? 53 (siete años de vigencia inútil) sobre la edad, peso y defensa de los toros de lidia, que ya habíamos perdido de vista, como se pierden las cosas que se echan en ese cajón en el que nunca andamos, se va a sacar de ese cajón de las cosas perdidas. La lidia de reses bravas pasa por una crisis de amaneramiento, ambición desmedida y fraude que debe el Poder público atajar. Esto se decía en 1953. La Orden de este Ministerio (Gobernación) de fecha 10 de febrero de 1953, se propuso corregir los abusos y frau- des que comprometían el prestigio de la Fiesta Nacional al someter a las reses de lidia a manipulaciones clandestinas que quebrantan su fuerza y modifican sus naturales defensas. La práctica üa demostrado que las sanciones establecidas en aquella disposición no han tenido la eficacia bastante para corregir tales abusos, que dañan el tradicional esplendor de la fiesta y desnaturalizan el espectáculo. Esto se dice en 1960. Y se modifican las sanciones en proporción al escandaloso fraude. Aquella broma de las diez mil pesetas de multa, que algunos ganaderos tomaron como propaganda y reincidían, se convierte ahora, por arte de birlibirloque, que es el arte del toreo tomado a chufla como lo toman los vividores de los toros, en multa de cincuenta, mil pesetas; la reincidencia se castiga con cien mil, y la tercera vez con inhabilitación para lidiar en un año. La reincidencia me parece tan torpe, tan avariciosa y desaprensiva por insistente en el fraude, que el puente de las cien mil pesetas entre la primera multa y la inhabilitación sobra, por sanción dudosa; ¿para qué dar largas y treguas a las reincidencias? Ya es bástanle la primera advertencia al fraude, ¿o es que quiere seguirse la norma de los tres avisos para el toro al corral? La reincidencia debe ir seguida de inhabilitación inmediata. Todo el prestigio de la Fiesta está ahí. Parece que ¡por fin! se van a poner básculas en las plazas de toros para pesar a los toros en vivo. (He perdido la cuenta de los años que hace que se ordenó lo de las básculas; tantos como está incumplido. Pero me pregunto: ¿tanta importancia tiene el peso? ¿No tiene más importancia la edad? Supongo que se tiene en cuenta la edad en el Reglamento, pero también dice el Reglamento del peso y del fraude de las astas arregladas, y sin eml) argo, el Boletín Oficial del Estado lo revisa. En el toro de lidia lo importante es la edad, no el peso. Digo más, el peso es función de la edad. Y añado: si tiene peso superior a su edad, si está regordo forzándole, lo considero perjudicial para la lidia. Y aún me arriesgo a afirmar: que si tiene edad de toro, y trapío de toro, no hay por qué pesarlo, ni vivo.