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P i c a s s o recibe eí s a ludo de los t o r e r o s e n e l descanso de la tradicional corrida q u e él organiza todos los a ñ o s en Vailauris, un pueblo p r ó x i mo a Cannes (F r a n cia) famoso n todo el mundo desde que el pintor instaló allí su taller de c e r á m i c a LA TAUROMAQUIA DE PICASSO Por Santiago ARBOS BALLESTE L A Galería San Jorge lia inaiijiuraflo un nuevo local en el paseo de Ja Castellana, 56, con la exposieión He las veintiséis afíiíatintas le Picasso que ilustran la edición que la colección de alta liibliofilia La Cometa de la Editorial Gustavo Gili, de Barcelona, ha hecho de La T a u r o m a q u i a o arte de torear de José Delgado, alias Pepe- lllo Consta esta edición de 263 ejemplares numerados, quince fuera de vent a los números 1 y 2- -seguramente, uno para Picasso y otro para el editor- dos marcados A y B para la Biblioteca Nacional, de Madrid: un tercero, C, para la Biblioteca de Ja üniversi lad de Barcelona, y diez numerados en cifras romanas del I al X, para los colaboradores de la edición. Los 248 ejemplares restantes, numerados del 3 al 2, JO, están valorados, según determinadas particularidades, adiciones y calidades de p a p e l en 70.000, 55.000 y 42.000 pesetas ejemplar. Picasso Jia recibido Ja mitad de la edición omo pago de SU obra. Los ejemplares destinados a la venta fueron suscritos en sri totalidad antes de que el libro viera la Iriz. La nueva Galería San Jorge éxpxiso el ejemplar n ú m e r o 104, más sendas p r u e b a s de dos planchas fuera de serlt, anteriores, sin dudas a los grabados (pie aparecen en el álbum. Al marg n de la edición del libro se han impreso, además, doce st; ries numeradas de todos los grabados, firmados por Picasso. Una vez concluida la estampación, las plaijidias de cobre han sido inutilizadas con dos rayas iliagonales y cedidas en propiedad al MUSCÍO de Arte Moderno de Barcelona. Varias de estas planclias se ofrecieron a la curiosidad del visitante en la Galería San Jorge. Parece ser que don Gustavo Gili Roig. fundador de la editorial que lleva su n o m b r e encargó a Picasso las ilustraciones para La T a u r o m a q u i a allá por el año 1925. Se proponía el señor G ü i Roig iniciar con esta olira la eole ción T a Cometa pero m u r i ó en 1945 sin h a b e r visto realizado su proyecto. Picasso no dio cima a su trabajo hasta el verano de 1957, después de t r e i n t a años largos de haber aceptado el encargo y ese a que en distintas ocasiones comenzó a gj- abar planchas con destino a la obra. Una tarde, al volver a su finca de Cannesí La Californie después de balier asistido a u n a cor r i d a en la plaza de Arles, Picasso cogió una de las treinta jdanchas de cobre que el editor le había enviado y comenzó la serie de La T a u r o m a q u i a La técnica del aguatinta a la goma le permitió