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ll l U cktilffí. To ¡af, lerrililc y los cMíjüillo fe DíiiPtaron de él. -No típnfl raáí que raeilia carii- -dijo no Luejio fué de b medlu rnra porque MíRurl era nombre pRpclído hii ín PCÍB verej etllre Jo Ji -nKÍdoii allí, y mút larde con la tetrIhJe e innenuii crueldad InrantiJ, te c iarúA Medideam nadu AHE fué pasando M i f i u e l Vellni de nina d tiombre, niií man ohUiajnn i ti lU vidn monótona y endaüxtrada (jntr nijcana eflpnrádicfl dtldq pera efertuar áiupnee qae híio con nulínllrn p t r fcceión. Había e co Ído la r a r r e n del biJigisIerlD para nú laNr d r entre la parede ptotetloraj- Ae Orfinalo de San Jaáfy porqu aUl rilaban todon nroiLUmbradoa la vitión ríe BU media ejira y no Uü citaba ratn nlaríoii de rompa 6 n o mlrddari borro rito da rumo Hucedía tada vez que KAIED a la ralLe LDN hermanoi de la Orden querían cntrnñablrmenle a Miguel y encontraron aceriadj B dedridn de quedann mXr; c ellos. U El mutharbo vlé partir, rumlnp de la vida, n lof. que fueron tat eampañeroí de iiieüO. dmí; t 05 y roníidentE de M U adale renria, j lo y 6 ir ín jienu, eintiéndoíc mili seRuro de fiU dírtlno q a r del que ello. K esro fan. Nuevas oleadRíi de nifíob Bu íiulan o los qUe dejaban de fErlo. rambiab l de tarde en (4 rde el panorama infantil de la Cata pero MÍFiíiet va no eambíabOt ni tiqulera de nombre: ahora era el profesor Medigrara por mái eifuetio que haeian luf bni? no fraileü paro ptMjAtnmbrar a toit chiqdíUof a que lo IbiDoran don ME uel Había ja runupUdo su primer caarla de BÍRIO euiinda te D al pueblo leTBDlíno unn insular caravana de aatO móvEle de iirand autofarm, que Jo puiteron en conmodéh La playa ne vIÓ ponvcrtida en on extraño campamento númadu y Ion atuendo de otra épocas Eíorprendieron Ta WaSóti de IOEL habitante? del pueblo con BU anaeronipmos. Cámarat, luces, mi uina todo un lujo de lecníclimoi poestoi al jiervicío del d n e revolar lo na ron lii iranquila vida del pueblecito qUe vibró de entu iaBmo y curloiidad ante, La aparlrión de aquel maravUEopo esperta rulo que jie le ofrecEa graiin. AI orfonalD Ueí IB noticia y lo rhlqoilloÉ rabiaron de Eanoe por ver dr cerca a IOÍ béfOe de la pclírnín. i loí hombre y mujereí que vivían IBA fEníridn liínloHaa que eEEofl aoiíaban en íiQk bumlldca camEtaí del dormííorío común- EL padre Arturo, puperlor de la ínetilucifin, no q u n o neRar B IOB niñoi la ñaiEfifarfitín do i ontemplar Iftl espectáculo, y atiE, en Inn veinte din que durd el rodnje de ta ran produí rUn lofl nlfiofl vieron lo grandes combaie entre caballero y pEratai do otrof tiempo contemplaron ntónlto pluraní brocados, encajefi, veían cnbalgadnii alc Bren o lucJiQA de tiutlncnnlen eflpddua, lodo un tnutido heroico y legendarEo que el proprc- o revivía para ellon con la dednión del sran director Horado Monte de mdaf u producción en n externa playa que bordeaba el puehlv. Fueron unon día maravJlIoioa para la ehSquilleria del Orfonar de San Joeé. Ln dinciplIuA en la carta e había- relajíidn Innientablemente. pero lo bueno hernianoe no te qoejaron por eíEo, porqoe bien abínn lo que valia para tai chiqu in un poco de ilu ión... que era la iinira coea que allí no podían darle Haiita MEituet eam bió SoB ojotf, meinnctilíroB pl riipre, tercian tin brillo lU alepEa cuando alía ron un alumno enmino do la playa p Ta ver rodar nueva escenaB del íilm. Horacio Monte veía ron JÍmpatfi aquella mana de chiquillo gri eB que ocupaban un rpfrillo próximo, y miíi dé ana vez dfriftló mirada complacida en m dirección cuando lop veía apbiudir y gritar e lu iflímfldof- Una de aqneilu- inlrnda iropeió con la alta figura de Miftuel... j con su media rara. Hotacío MonteB v o M ó a mirarlo una y otra vei POpOpiando el efecto que podía boeer la viílAn danie CB del lado iiquierdo de la cai- a de aquel mui- harliD en fonirasfe con un lado derecho perfecto. hermo o, casi auíelb cal. Su imaginación vo ¿haría el pr %l mo film, y hacia aquel muchacho austero y obTerngedoT que dirigía et tropel de huérfanos día trai día. Una tarde Hofado Montea ife ó al Orfanato de D Joíé y habló con el padre Arturo A pocn el puperior mandó llamar a ftlifLael para darle un nuevo y orprendente de tino a nú vida. -Es lu Bnerte... y U mía- -le deela. el gran director, vencicrido IB reaiiteU ría del joven- Su fisonomía extraordinaria no e puede con e tlír con nlJlquillajca por muy perfecto que ean. aqae uBted partido de aü deigracla, ¿demonioE Horario Uonie pidió perdón al mpetior por la última fraK j siguió perorando con el mismo enlnaíasmo par i cortvenrer a Mipiel. palpicando a converBación cotí eupreílone de Taa cDatm na te acordaba éh pedir perdón al fraile que sonreía indulgente. Al cabo de una faora, Miguel, desiumbra do y convencido por el propio superior de Ifl Orden, convenía con Horacio MontcA en que ería el protagonitta de ta próxima película. Uegó Miguel Vella- a Madrid en una marianj do invierno fría y escarchada por lo que la ciudad le produjo una deflflítradable inipre ión. Tuvo frío en la rallp y calor en el hotel, potqac el murbacho no conocía aún la vida entre radiadoreB y humo de tabaco. Tampoco le jTQstd el bar... ni la Rentes que enrontró en él. Mauricio Barres, un joven o legre y íimpñiico. fué el cumpañero que el director le puno pari iniciarle en loft primero pasos de una X