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Entre la guerra y la paz ÁFRICA DEL SUR: LOS BOERS SOLOS CONTRA TODOS Por Manuel Aznar T RES millones doscientos mil blanieos; doce millones de no blancos, he aguí 1 esquema, demogi- á gráfico áe la XJnián Sudafricana. La población blMica se reparte así: irn millón novecientos mil asácendientes áe colonos holandeses, es decir, los boers famosos a fines del pasado siglo y comienzos átíl a. ótual; y un millón trescientos mil herederos de los c ilonázadores biltánicos. Los no Mancos son 400.000 irimigranttes asiáticos, un millón cuatrocientos mM mdtótos y diez millones doscientos mil negros, más o menos retintos. De los blancos, un millón novecientos mil, o sea, los boers están dispuestos a mantener, cueste lo que cueste, la siipremacía blanca sobre kl teiirttorio de Sudáfrica; los otros, más negociadoirés cuando no ven las cosas totataiente ciarais, se sienten muy afeotados por la hositllicüad internacional. Así, én medio de las luchas del mund o, los boers de teih ple batallador, están prácticamente solos conitra tbdos, cercados en la ciudadela de su propia casa, de áu hogar nacional, de uti territorio cuya riqueza y p 6 derio se les debe casi por entero, igual que se debió la maravilla del Oeste americano a las caravanas de blancos que venían deJl Este, combatiendo sin oeskr y altei- nando prodigios de heroísmo, de justicia y ke predicaciones religiosas con inevitalbles tájtlmonlos ile sangrúTienta crueldad. El drantó. del África del Sur es un incalculable dolor de dolores. ¿Cómo acabará? ¿Qué destino reserva la Providencia a los tres millones de blancos? ¿fia. sta dónde Uegai- á el sufrimiento, o hasta dónde la victoria posible de los negros? UB visto rojuciías veces a los delegados del África del Sur recorrer, examinai- estudiar el terreno del combate exterior; del combate que están librando conti- a d cerco internacional. Porque los boers y los otros blancos sudafricanos están som etidos a dos maneras de sitio o de asedio: uno es el que les van montando en los propios territorios naolon- aJies Jas mu hed; umibres cnegras del África entera; otrp, el que sufren como consecueticla de la adversa política del mundo. Afio tías año, los representantes del Gobierno de Sudáfrica acuden al desafío. Se les suele ver inquietos, alerta como centinelas en ia nocíhe, activos sin descanso y, sobre todo, resueltos, decididos a todo, inatabaibles a los. ácidos de la adversidad. Van de un, grupo a otro, escuchan este parecer, contradicen aquella Interpreítación, entregan un Informe aolarádor. Balen al paso de una maniobra, defienden su causa con un ardor de cruzado y cuando han cumplido todo lo que el honor y la guerra ipolítica mandan, hacer, Se sientan a esperar los resultados, y aguardan tranquilos, aun a saibiendas dte que la mayoría de las naciones úeSL mundo están contra ellos. En los Comités de las Naciones Unidas no hay actualmente un tema