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DEL SOL, UN ANDALUZ NACIDO EN TIERRAS SORIANAS, FIRMA UN CONTRATO FABULOSO CON EL REAL MADRID Dos millones para él, seis para el Befis mas fres ju aéores y un forneo internadonal en Helíópolis Veinfidnco años Madre, siefe hermanos, nueve sobrinos, novia, Le usfa el cante tiene miedo al avión y quiere ser campeón de Europa, Por Lorenzo LÓPEZ SANCHO tJANXJ O toda la afición futb olística española estatoa en aue si el Barcelona, si el ífteal Madrid; que si la Liga, que, si la Copa de Eupo pa, la bomba, -la auténtica bomba estalló en Sevilla. Luis del Sol, el atam y el motor del Real Bstis BaJlomplé, el único joven producto nacional capaz, de competir con los Kutoalas, Di Stéfarios, Evaristos y Didíes hatoia sido traspasado en una operación reláaipago al club Cuatro veces campeón de Europa. ¿Cómo? Nadie lo satíía. Días antes, el presidente del Bétis, señor Villamarín, h a b í a declarado con el énfasis necesario que sil club nunca prescindiría de los servicios de Del Sol. Declaración necesaria paira tranqiüllzar los nervios de i los incondicionales de Viva er Beti manque pierda alarmados p o i q u e sabían que tanto el Barcelona como el Madrid andaJban en coqueteos con el ídolo de media Andalucía. liO clue pronto se aupo fué que el gerente del club madrifeño, don Antonio Calderón, llegó iiiopimidamente a iSevilla. ¿A qué? f A ver a, un pariente enfermo segün declaró a los cuíiosos eí gerente madridista, médico y sevillano por más señas. Las conversaciones con el presidente C del Betis fueron rápidas. Tenía necesidad el Madrid de un hombre con mucho fuelle de un jugador joven capaz de galvanizar a un equipo de superdivos un poco cansados de su gloria. Y, sotore todo, como ese hombre era imprescindible para oponerlo al pujante Barcelona en los próximos partidos semifinales de la Copa de Europa, y el plazo reglamentario para mandar la lista a la UBPA caducaba el día 6 de abril, había que llevar las gestiones a paso úe carga. Tan a galope se llevaron, que pocas horas desipués de la llegada de Calderón, arribaba a Sevilla el tesorero madridista, don Rámiundo Saporta, hombre que tiene la capacidad de sacar raíces cútoicas y elevar a enésimas potencias con la rapidez de un cerebro electrónico y sin mover una ceja. El señor Villamarín, sobre la base Del Sal, exigió altísimos exponentes. E 4 señor Saporta calculó, y, poco después, el trío bético- madridista, firmaba d ocumsntos, comparecía Del Sol, deslumhrado más qUe deslumbrante, firmaba también, y trasipaso hecho. Al caer la tarde, cuando en Serva lá Barí las madreselvas de las rejas goteaban stis d e n s o s arcmas, una ventana se había quedado sin galán; una rosita de olor sin enamorado que aspiraí- a su perfume: Del Sol y Saporta llegaban en avión a Madrid y el futbolista era sometido al regilamentario reconocimiento en la Mutualidad Nacional ó e Futbolistas. Ardía siguiente, un grupo de hinchas rabiosos, rompía a cantazos algunos cristales en las oficinas der Beti manque pierda El señor Villamarín, prudentemente, h a c í a una cura de reposo en su hogar. BEL SOL A LA VISTA A la misma hora, el cronista visitaba a Luis del Sol entre los fabulosos trofeos del Real Madrid. Luis idel Sol. Veinticinco años recién cumplidos. Mediana estatura, cuerpo fornido, 68 kilos de peso, cabello corto e hirsuto sobre una testa dura, de castellano atezad o por soles andaluces, ojillos penetrantes de pupilas que, como eí futbolista, yerran libremente, desmarcándose a veces la una de la otra, en el redondo campo de sus córneas transparentes. Luis del Sol. Un mozo ibérico, naCuarenta y ocho horas antes vestía la camiseta blanquiverde del Betls. Ahora, Del Sol ensaya ma labarismos con un balón de Su nuevo equipo, el Real Madrid.