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E CAMPO L eídad oultiviadio pa; los pejugalerojs y los gañaaeis. que- han de- diicado largos años a euMívar y a minaír con envidia la. tierra d e sais- aiaos- lois bnaC eros, que también s o n oultivajdoréis y s a i e n de l a tierra y, e n genemal, Kaá a p r e n dido a esitim, arla NO; olvidemos -añádannos noso- tros pana itíerminar que si ien todOrS los órdemes de aotividades ei 3 m u y liu- mano; -miuy justo y baste neiO eSi ü io que el hombre aspire a esioalar- siüperiOiPes estadios, léíl pequeño propietario r ú s t i o o q u e acaiso ba isido aaíes jorinal ero y más tarde oultivadoír a renita, sueie alímientar la ilusión dé situarse e n ei plano- de la mediana y aún de la gran propieidaid, y ste afán, que eoiC ialmiente e s bueno, ecoinómicamenie es siempre efloaz. l wMiMlliiiKi CUANDO LA VIDA CESA PorARiSTOS Si de la muerte pasamos al sitio donde se duerme el sueño eterno habrá también una comparación que hacer entre el cementerio castellano quemado de sol en verano, con sus tapias blancas- -allí no hay más que un campo, santo sí, pero campo sólo- y el Friedenhof de Dusseldorf, pongo por ejemplo, donde tiene uno la sensación de estar en un jardín. Allí la idea de la muerte es encuadrada en un patio con flores lleno de paz; esa es la palabra Friede, paz, la primera que acude a plasmar la idea del eterno reposo. A la imaginación aciiden también ésos cementerios marinos como el que describe Valéry, pero que es frecuente encontrar también en Normandía, donde las tumbas se aprietan alrededor de la pequeña iglesia: las criaturas, cerca de su Creador y Señor, que está allí- mismo en el Sagrario. De muy diversas formas es expresada en cada lengua y según las circuns- tandas la idea de la muerte. Popularmente en francés casser sa pipe romper su pipa) ha expresado la idea de morirse; por eso después el soldado que iba a la guerra diría: aller au casse- pipe y así, a la idea de guerra, unía la de muerte, que llevaba implícita. De alguien fallecido ya, se dice algo irrespetuosamente en español, que: se ha ido para el otro barrio o está criando malvas o que está haciendo adobes con lá cabeza según los diversos lugares dé la Península donde se hable; pues bien, de la segunda de estas expresiones encontramos equivalente en francés cuándo vemos que dice en parecida circunstancias de alguien que falleció: il jnange les pissenlits par la racine o sea que come los cardillos por la raíz No se sabe por qué el pueblo encuentra forma de asociar con la idea de muerte otra de mofa o burla a manera de desquite. En ésa locución francesa viene expresada por la introducción de la palabra pissenlit que literalmente es meón aplicado al nombre de la planta como a los niños con esa fea costuTnbre Otras veces resulta más difícil la explicación de ciertas expresiones, asi, por ejemplo, ¿por qué llanum los franceses a un sacamuelas: marchand de mort subite o sea vendedor de muertes repentinas A esta pregunta tengo que dar la callada por respuesta, o como ellos dicen: faire le mort o hacerme el suecoi que es echarle el muerto a otro idea que es mucho más saltarina y ligera en francés, ya que me 1 íO es un tema el de la muerte V como para tentar a nadie a ocuparse dé él. Sin embargo, algunos la consideran al igual que a la Historia, como maestra de la vida Ya los santos advertían aquello de talis vita, finís ita reconviniéndonos de que: cual sea la vida, así será la muerte. A. L. de 1. La Lingüística nú se detiene al entrar en el terreno de la muerte, y allí en su mism. a cabecera, junto al moribundo, está presente, y aunque habitualmente se liahle de lá muerte mucho menos que de la vida, hay un hecho cierto y es éste: que se habla. Vamos a ver hoy en esta Sección de Temas Filológicos, qué se dice por esos mundos del lenguaje, de la muerte, de RflCHmfiNINOFF V (l) lo muerto y de cuanto con ello se reSerge Radbmaninofif, hoy aíinmiado lacione de una u otra forma. coimlposítor e n la bistooria de la m i í En la Liturgia hay una cosa que va sica, fué él. mismo excelente pianista, unida a la vida y a la muerte, esto es de íamplios miedios. técnicos. Puede al bautismo y a la Extremaunción: los asegurarse q u e s u s óbraS nacieron desde el piano, y que a su labor. creaSantos Óleos. Como es sabido se unge d o r a le benefíioió muchísimo el conola nuca del recién nacido con el santo oimiento instrumental. D los c o n crisma, palabra que el pueblo ha heoiertos, el m. áis popular, resulta el s e- cho femenina popularmente en la exgiundo. Quizá s ¡ea el tercero, en c a m aludiendo bio, m á s compileto, y de. hecho r e s u l- presión romperse la crisma al hecho dé desnucarse, correr casi el ta d e u n virtuosismo m á s atrayente, riesgo de matarse, idea expresada en pese a ta falta de la frase lírica que tanto llega a los públicos en el otro. francés por se casser le cou partirse Eli Tercero fulgurante de eóeciución el cuello, literalmente. y brillantez, tiene en Efliil Gilels. u n La unción que se hace antes de moextraordinario intérprete, de medios rir, de diferentes partes del cuerpo del fabulosois y seguriidad completa. P i e moribundo, ha sugerido en francés y rne Dervaux, ail frente ¡de la Orquesta del Conservatorio de París, es colapopularmente la expresión un tanto boraidor digno de tal soSista. Ei disco irreverente graisser les bottés es deLa Voz de s u Amo d a reilieve p r e cir tanto como engrasar o untar las ciso a! trabajo de los ejeioutantes. botas ya. que, en efecto, los pies del moribundo son ungidos por el saceriVlASSENiET- IViEVBRBEER (2) dote con el sagrado crisma, consagrado por el obispo el. Viernes Santo. Músicas mienores, pero simpáitieas, En la Literatura Universal se encuensobre todo las d e Massenet, l a s q u e oírece Decca en u n cuidado m i c r o tran ecos del tema de la muerte, tanto surco. P o c a s veees s e oyen, en efecto, en prosa com, o en poesía. Recordemos estos fragmientos g r a t o s seductoras, las danzas de, la muerte, medievales, la intrascendentes, complemento f e l i z fábula de La Fpntaine El leñador y la para composioiónes de e n v e r g a d u r a muerte la poesía española Ven muermayor: L o s p a t i n a d o r e s la s u í t e te tan escondida, que no te sienta vede Meyerbeer revisada p o r Lambert nir... atribuida a Santa Teresa, o si y la música de bajllet correspones en pintura pensemos en los cuadros (ii nite ai C i d d e Masisenet, elegante, fluida y aimiáibilé, logran u n a de Valdés Leal, del Museo de Sevilla, reproiducción j u s t a diríamos- (jue inso evoquemos el sepulcro del cardenal pirada, a través de Jean JVIartinón y español en la catedral de Toledo con la Orqu- esta Filarmónica de Israel. I n su epitafio: Pulvis. Cinis. Nihil Pols i s t i m o s para Jos aficionados a m ú vo, ceniza, nada, o la inscripción que si caiS sin problemas, fondo cordial, el poeta francés Paul Claud- el mandó h e r e d e r a s de plácidos repertorios d e poner en su sepultura: Ici- gít la désailón, el disco, 815. átrayente y p o r pouille et la semence de Paul Claudel completo recomendable. en la que vemos una reafirmación de su fe católica: allí en la tumba no sólo Antonio PERNANDEZ- GTD. están los restos, sino también la semi (II) Voz de su Amo liAIiP 449. lla del poeta Claudel. (2) Decca L X T 5456.