Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DOS GESTOS PABA UN fiOl. -El Sevilla acaba de marcar su terccp tanto, que naturalmente, C 8 aeogWO con gesto diferente, según el color del cristal con quo se mlr De un lado, asistimos a Ja reaoolén de la hinchada sevlillsta, de otro, la del foso madridlsta, en ef que vemos, de izquierda a derecha, al seílor Flattas Solich, el portero suplente Bagurj Pruderí, el que fué famoso ariete, hoy fnédloo del Madrid, y BenedlotOt masajista del equipo. La marcha del partido queda clara y expresivamente reflejada en esta dos fotos. varias peligrosas intentonas, cuando llegó aqael gol, en el que uno no saibe a quién atribuir más particil ación, si á Puslias- -material ejecutor- -o a DI Stéfano, que supo colocar I balón en el tusar preciso en que su compañero podía accionar 1 gatillo con las máximas grarantias de éxito. Fué un destello de Juego del cuádruple campeón de Europa, suficiente para permitir a sus seguidores abrigar la esperanza de que un 2- 1 adverso a la hora del descá nso podía ser remontado... siempre que la tónica- del juego, apena i insinuada, se mántuTiese en el segundo tiempo. Lejos de eso, sueedió que, cuando faltaban apenas dos minutos para concluir la primera, pa te, Antoniet clavaba materialmente en la r defendida por Domínguez un fulgurante gol, que levantaba, ya definitivamente, los ímpetus sevillistas, momentáneamente decaídos. Este gol expulsó d unltivamente del estadio iSánchez Pizjuán al cuádruple campeón de Europa, y nos dejó allí a un equipo desangelado que bailaba al son del contrario, y el son del contrario, fielmente coreado por tá p blica, era precisamente por sevillanas. El Madrid no supo bailar por sevillanas, y perdió. ¿Quién tuvo la culpa? ¿Fleitas Solich? ¿Di StéfanoPuskas? ¿Domínguez? Para nosotros, la, culpa no fué más que del Sevilla, que acertó a Ju rar un sensacional partido. Y si hemos citado a Domínguez ñire los; presuntos culpables, es, simidemente, porque sabemos que en estadio Metropolitano, al ver el adverso desenvolvimteiito