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HUMOR Uno de los empleados mfia sntiíüoa ha dicho a la se- H i orlta Lucía; -No se ponga osted mala Eeñorita- Hace afios que trabajo aqui y sé cómo van laa cosas. Yo crw que Ilesa rá üsUd a los cuatro mil, -No mienta, por piedad, señor Anselmo. -Hablo con el corazón en la mano, señorita Lucía. Y un día, a las ocho de la mañana, en la central eléctrica de los tranvías se oye un ruido: iChec. checl Se ha fundlüo un plomo y iodos los tranvíaa ae paran. Después se averiguará que es una curiosa averia que Interesa todas jas líneas, desde la número i hasta la número 72. Pronto la señorita Lucía empieza a notar al o extraordinario, A las dlci de la mañana ya ha logrado una Cifra sensacional: 1- 354. La avería no se compone: en la zona de la señorita Lucía coinciden el Metro y el tranvía, y ella, a las doce, tta llegado al 3- 790, La avería sigue su curso normal y a la hora del relevo la señorita Lucia ha contado e. 324. 16.324! e, 324, 6.324. La señorita Lucía ceüe el sitio a la señorita Amparo y pronuncia la cifra fatal; j S e i s mil trescientos velntlcuatrol La señorita Amparo se siente anonadada. iQuí grao responsabilidad relevar a la señorita 6.3241 El señor Anselmo, el viejo empleado, murmura lentamente: -Seis Jnll trescientos veinticuatro. La señorita Lucía ya no es la señorita Lucía. Se ha operado en ella ima transformación... 6.324... En su casa, acerca los labioa al oído de su madre y le confiesa sencillamente la verdad: e i s mil trescientos veínticuatroSu mata e la comprende y teme por ella. ¡Pobre hija mlal- -murmura, Y el heimano pequeño levanta más la voa cuando repite su único comentarlo: Un mes más tarde la señorita Lucía se da cuenta de que su misión en este mundo ha terminado. Ha sido un mes de prueba. Un mes de 1.932. 2,301, 2.li a. 1.874. etc. Un mes como todos los meses. La cifra más alta de todo el mes: 2.328, ¡Sólo 2.328 para quien h a logrado un día 6.324! Un día que ya pasó. Un día de la vida fugas, allá a lo lejos... Un día, La señorita Lucía ya no es la señorita Lucía. Ks la sombra de la señorita Lucia. El señor Anselmo comprende que se acerca el desenlace y pasa las horas mascando goma de mascar. Otros, en su caso, no mascarían nada. Son. cuestiones temperamentales. La cosa sucede a las cuatro y cuarto, más o menos en punto. La señorita Lucía ha dejado el servicio a las cuatro, y quince minutos mñs tarde en mitad de la calle, le da. un golpe malo de corazón, -íCorran. corran! -Brita una señora que la ha visto caer. Una señora desconocida, que, junto con oíros transeúntes desconocidos, levantan del suelo, en. mitad de la calle, a la pobre señorita Lucía. i S e muereí Se muere! SI, íe muere. La señorita Lucía, que ha cumplido su misión en este mundo, y que de veras se muere, entreabre loa labloe, Y todos los rostros, dí canocidos, se acercan a recogerle las últimas palabras. Que ella pronuncia con el último hilo d emoción en la VOE, sorprendiendo a todos y que nadie aún ha sabido interpretar: -Seis. mlL. trescientos. veinticuatro... N. a