Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
I é i l k. F 2 y 4 kiÜía- í fy titrrr -r. LA SEÑORITA DE LA Cuento de lágrimas y riso; las lágrimas, para unos, y la risa, para otros r H Por Noel C L A R A S O L A BEfiorlta Lucía tiene veintidós años, y sólo se diferencia de las otrfts señoritas de veintidós ai c s que no se llaman Luclti, en que ella se llama Lucía. El trabajo de la señorita L u d a consiste en pasar ocho horas todos los días dentro de una vitrina. La vitrina tiene una ventanlta, y Ja efiorita Lucía, taquillera del Metro, saca las dos manos por la ventanlta. Los pasajeros pasan uno a uno, en flla. por delante de la ventanlta y ofrecen una cartulina blanca a la señorita Lucía. Ella retiene un Instante la cartulina entre sus dedos y, con habilidad jnunlta, apro vecha el instante para taladrar Ja cartulina con un taladro. El trataJo de la señorita Lucía consiste, como se ve. en taladrar los billetes de ios pasajeros del Metro. La señorita L u d a tiene vocación y está muy contenta de su trabajo. Mientras taladra, la cabera le aueda Ubre para pensar en otra cosa- Pero ella no aprovecha esta oportunidad, porque es una empleada consciente y prefiere dedicar toda su atención, su vida, a la labor eficiente de sus manos. Eila ha descubiertíi en su trabajo fuentes insospe I. UHrH, llCf (tNRS chadas de entretenimiento. Lleva la cuenta de loa billetes que taladra durante sus ocho horas, y este ejercicio Ja entretiene, la divierte y desarrolla sus facultades estadísticas, que le podrán valer, más tardí, un puesto elevado en la compañía. El día que empezó a llevar la cuenta taladró 1.944 billetes, Al término de la Jornada nadie le pidió cuentas de su trabajo y. sin embargo, ella estaba perfectamente preparada y habría podido sorprenderles a. todos con la noticia: -Hoy hff taladrado 1.044 billetes. No lo pudo decir a sus superiores Jerárquicos, porque ninguno se lo p egunt i; pero por la noche, al llegar a su casa, en el seno de la familia, exclamó: -iMll novecientos cuarenta y cuatro! Lo dijo asi, en letras, para causar más sensación. y añadió: ¿Q u é os parece? A ninguno de los que componían el seno de la fa milla le pareció nada, pero todos admiraron la cifra. 1.944 es, en realidad, una cifra admirable. Otro día la señorita Lucía taladró 2.240. y otro día 2.263, Hace falta muy mala voluntad para no reconoXtf. I O H I -4 0 1? 0 E