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LOS LUGARES QUE CRISTO PISO Por e l P. F E D E R I C O SOPEÑA RcK entemente, nuestro corresponsal en ÍPar s, Federteo GarciaiBeqaena, reaUtó nn lariro viaje aihrededor del mundo como enviado especial de BLANCO Y NEGRO. Uno de los sitios visitados fueron los Sa. ntos Lucrares, donde apto las escenas que a continuaddn publicamos. La tierra one presenció la Pasión de estro Señor, los caminos hollados por sus Sagrados Pies, los escenarlos de su Vida y Muerte, aparecen en estas apasionantes fotografías. Con motivo de la iniciaioión de la Cuaresma hemos creido conveniente darlas a la publicidad, y para ello hemos pedido a nuestro colaborador el padre Federico Sopeña la rlosa de las mismas. Sea ello la aportación de BLANCO NEG! BO al ti aipo onaresmaL E S la pintura una de las viejas y fundamentales formas de cate quesis de la Iglesia: antes de la imprenta, antes de que el común de las gentes supiera leer y escribir, se meditaba y re saba con los ojos. Entonces y ahora, siempre, lo litúrgico para el fiel no es precisamente leer, sino escuchar y mirar. Esto queremos hacer ahora: meditar con los ojos. También entonces, en los viejos tiempos, no había más que un anhelo, anhelo de lo imposible para tantos: ver la Tierra Santa, rexar en la Tierra Santa, algo que hoy es posible con las fotos de allí, esas fotos que se miran de otra manera. Aquí traemos unas cuantas, bellísimas. Fotos de una tierra escueta, pequeña y tierna que nos deben llevar a otras parecidas y menos perfectas: las ¡que melamos de pequeños en el colegio, todavía a través de algo como linterna mágica, proyectadas eri este, tiempo de Cuaresma, Volvamos también, si es posible, a esa buena niñez aunque posible, posible no es: miramos én Cuaresma, la Cuaresma de nuestros mayores y miramos para hacer penitencia. En esta semana hemos recibido la ceniza y con ella el símbolo de la penitencia cuaresmal. Quisiera que las palabras junto a las fotos fueran como música. ¿Como gran música? No, no: de la música religiosa popular uno de sus costados más bellos es el de los cantos penitenciales, los cantos de misión que cantan también los hombres sin avergonzarse o con la sola vergüenza del pecado para el que se pide perdón. En Semana Santa vendrán otras fotos, precisamente las que yo llamaré del tVia Crucis para mirar Ahora, en la Cuaresma, algunos paisajes, lugares en torno a Cristo llegan y damos gracias a Dios por esa vejez de la tierra que conserva intacto el recuerdo. Atención. f EiN KAREN; Lo que miramos hoy es ca i igual al paisaje en torno a la niñez de Juan el Bautista, a esos acontecimientos en torno a la Visitación, cuando en las entrañas de Isabel daba saltos de gozo el último y único profeta que tuvo cerca lo que anunció: el Mesías, el Cristo. Cipreses, olivos, monte bajo, adobes j blanco de una lux que transfigura Jas pobres cosas.