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LAS PALMAS Y SANTA CRUZ Señor director: He leído con detenimiento y curiosidad el número 2.189 de esa revista, Homenaje a Tenerife y al finalizar he sacado la consecuencia de que el papel lo aguanta todo y quien sufre las consecuencias son los lectores, que se quedan con una impresión errónea de la realidad. Así, por ejemplo: en el reportaje Santa Cruz dé Tenerife, el gran puerto del Atlántico por don Luis Alvarez Cruz, leo que enfáticamente termina su artícnlo tras dar datos estadisticos exactos- -con la afirmación de que el puerto de Santa Cruz de Tenerife es evidentemente el gran puerto español del Atlántico Cualquier conciudadano español o subdito extranjero que lea esto quedará informado erróneamente, porque si la estadística no engaña hay otros puertos con más movimiento de buques y de pasajeros que el susodicho, exponentes verdaderos y más relevantes áe l tráfico de un puerto. A título de aclaración y a vía de ejemplo puedo indicarles que el año de referencia (1958) en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria se registró un mo- nerife es UNO de los grandes puertos españoles del Atlántico Me parece lógico que no se nombre al de Las Palmas. Pero me parece injusto que se afirme un slogan que puede inducir a error a los lectores. La seriedad informativa de su magnífica revista no. puede quedar en entredicho. I Tuto Galdar Las Palmas de Gran Canaria P. D Pláceme asimismo adjuntarle un recorte de las declaraciones del señor Mac Millan acerca del puerto de Las Palmas. A B C -que este asunto ha tomado el carácter de cuestión de Estado Rara cosa es que la vida de un delincuente se alce hasta tan elevadas cúspides; pero aun en ese cuso, entiendo que el problema debe ser conocido en su totalidad, para que cada cual lo juzgue de ima manera consciente; y ya que la revista se ocupó- -con bastante dis- creción, desde luego- -de informar u if- EL C A S O CHESSMAN Señor director: Alrededor de este repugnante sujeto llam 4i do Chessman se han alzado todas las voces histéricas del mundo, como si se estuviera a punto de cometer una arbitrariedad y una injusticia. No me meto en que se le ejecute o no; en el procedimiento que en los Estados Unidos permite esas vtteltas y revueltas al asunto; ni en la piedad que pueda inspirar a esas voces, entre las que se ha oído, inclusive, la del órgano periodístico del Vaticano. Pero... ¿por qué, al lado de tanto sensttcionalismo no se publican o se recuerdan los crímenes de Chessman? ¿Por qué no se ilustra a la opinión pública sobre sus progresos criminales- -a tan corta edad- -y sobre los jóvenes, de ambos sexos, a los que arruinó moTalmente en su desenfrenada carrera? Debo decir que tengo el libro que publicara y que le ha dado ocasión para ganar buenos dólares y pagar intervenciones profesionales... que en otro caso, a buen seguro, le hubieran faltado) y su misma lectura produce asco e indignación. No sé ha permitido su publicación en España- -me parece- -y ¡bien prohibida está! pero si se dieran a conocer, siquiera fuera en esbozo, los ntotivos de su condena, puede que la opinión no se inquietaría tanto, y que muchos padres de familia, sin necesidad de pedir su cabeza, ni su perdón, dejaran obrar a la justicia serenamente y meditaran citál seria su postura si alguno de sus hijos hubiera sido la victima de las depravaciones- -fuerza es repetirlo- -de este individuo. Parece- -según la corresponsalía de sus lectores sobre las circunstancias que concurren en su final, debe, a mi modo de ver, dar a conocer sus principios. ¡Que es lo que nadie está haciendo... A. G. Málaga LA N O T A C I Ó N EN NUESTROS PROBLEMAS DE AJEDREZ Traducimos la siguiente carta: Señor director: Aimque yo pueda leer el español y lo comprenda, no me arriesgaría a escribirlo. Como lector a s i d u o de la revista BLANCO Y NEORO, que compro todos los sábados, no dejo de interesarme en todo momento por las dificultades y problemas del jaque- mate que proponen ustedes a la sagacidad de los aficionados. No obstante, observo que en sus soluciones emplean ustedes la descripción o la notación descriptiva, pero no la notación geométrica empleada por la Federación Internacional. Tengo la seguridad de que usted conoce perfectamente está última, y es por este motivo el no explicarme por qué razón no la adoptan usted en su revista, qué tiene una difusión internacional. Envío, pues, a ustedes el diseño de un tablero de ajedrez que lleva, por unu de sus lados, la ni merución (partiendo vimiento de buques de 8.543 frente ál de Tenerife con el de 5.048 (buena diferencia en una año, mantenida en la misma proporción en años anteriores) correspondiendo respectivamente un tonelaje bruto de 28 y 15 millones aproximadamente (casi el doble a favor del de Las Palmas) Asimismo, en el puerto de Santa Cruz entraron Ó 6.744 pasajeros, y en el de Las Palmas, en la misma época, 73.974, y en los salidos 70.546 en el primero y 72.658 en el segundo. Con sinceridad, ¿no seria más justo haber terminado el artículo de esta forma? el Puerto de Santa Cruz de Te-