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versa a aquella administración, y añade: tanto lo fué, que sólo pudo hacerla buena la ridicula mascarada constitucional de los tres años El hecho es que el reinado de Fernando VII está empezando a ser revisado. Marañón pedia hace alg unos años una revisión fldedtsrna del rey y de la época. El profesor Suárez Verdeguer, Arzadun y ahora Cornelias, entre otros, trabajan este áspero campo; Debemos asimismo a José Luis Comellas una investigación sobre los años, inmediatamente ulteriores, del trienio constitucional: 1820- 1823. La anarquía prefiguró entonces lo que iban a ser las dos Repúblicas De lo que se trata es de buscar la verdad y hacer qUe resplandezca. Pocos reyes españoles han sido denigrados con más acorde unanimidad nos dice ahora Comellas. Los juicios de los distintos sectores historiográficos son casi como declaraciones contestes. Por eso Comellas quiere referirse también a las virtudes y buenas cualidades de Fernando VII. Al lado de sus grandes defectos podrán ellas hacemos vislumbrar una imagen probablemente más conforme con la verdad humana. El rey impide una vez que se castigue, ni aun con pena leve, a la mujer que ha querido asesinarle, y le dice: Te pido sólo que no me quieras tan mal y que creas que si no acertase en hacer la felicidad de los españoles, no será por falta de voluntad, ni de ocuparme de ello. Vn historiador no es un ilusionista. No se pueden escamotear las imperfecciones, las torpezas, los vicios; tampoco las prendas y realces. Pero Comellas no trata de estudiar la figura de Fernando VII, sino los pronunciamientos de la primera etapa absolutista. La palabra pronunciamiento se empleó con exactitud, por vez i rimera, ulteriormente; es Riego quien la utiliza en SB arenga de enero de 1830. Fueron, pues, los de aquel tiempo los primeros pronunciamientos como reza el título; y la investigación de Comellas se refiere a ellos por separado- -de Mina a Riego- -y busca además sus características comunes. Reftramónos a ellas por lo mucho que la postura historiográfica tiene de original e innovadora. Los pronunciamientos son acciones más que reacciones: obedecen a ambiciones políticas más que a necesidades de la comunidad nacional. Su carácter es por eso minoritario; el pueblo y la nobleza permanecen en general neutrales; sólo una pequeña parte de la clase media activamente en las subleva- puede olvidarse al rastrear las causan de las sublevaciones. El tema de la pesquisa de Comellas tiene un atractivo casi novelesco y un interés histórico innegable. A los pronunciantieintos les faltaban- dos catacterístlcas sustanciales de las grandes revoluciones: espontaneidad y popularidad. Y su espíritu romántico era hermano gemelo del espíritu revolucionarlo. Hay una tradición en el pensamiento y en las letras, muy acusada en Francia, que identifica romanticismo y revolución. En España se recoge, entre otros lugares, en un interesante libro de Eugenio Vegas: Romanticismo y Democracia J. L, VAZQUEZ- DODERO MEMORIAS DE DE GAULLE Del 1 tomo de las Memorias del general De Qauile se vendieron 300.000 volúmenes. Del II se vendieron 200.000. Ahora se ha publicado el III, y aunque es difícil prever hasta dónde llegará la venta, todo indica que igualará o superará a los anteriores. A las pocas horas de haber aparecido ea los escaparates, el público había adquirido 75.000 ejemplares. Desde entonces la Prensa diarla y semanal no ha cesado de recoger informaciones interesantísimas sobre el mundo de la postguerra y de reproducir capítulos casi completos. Este III tomo aparece cuando su autor es presidente de la República francesa. No parece que este hecho haya movido a De Gaulle 0. reducir su franqueza ni a buscar subterfugios dialécticos para explicar ciertas interioridades de la política nacional internacional. El estado de Confusión en que quedó el mundo después de la feroz lucha mundial entre 1839 y 1845 va siendo despejado poco e. poco por las obras que los protagonistas de aquellos acontecimientos legan a los historiadores p a r a que éstos depuren e iluminen un material de primera mano. El público, a su vez, encuentra en esta literatura respuesta a muchas de sus preguntas y aprende- -dolorosamente- -c u á n t a falsedad puede ocultarse en las relaciones entre los Estados. De Gaulle cuenta, por ejemplo, cómo Inglaterra hizo todo lo posible por expulsar a Francia de Siria y el Líbano, a pesar de que los dos países eran aliados y amigos. JOSÉ iJLUIS COMELLAS clones. La motivación es romántica (el militar Joyeñ y soñador, que aspira a la gloria y cree en la ideología revolucionaria) y al mismo tiempo económica, por lo cual encuentran apoyo frecuente en las clases mercantiles. Son movimientos esporádicos y efímeros; a menudo sus jefes se quedan solos. El particularismo es otra de las notas específicas; primero sOn personalistas y al final sectarios. Un intenso romanticismo, a punto ya de hacer explosión en la literatura, alimenta estas atolondradas e improvisadas violencias, en las aUe suelen brillar un valor y un idealismo de pura cepa española. Este fuego sentimental devoraba los pronunciamientos. Un pequeño contratiempo daba al traste con la violencia; la impreparación hacía frágil y estéril una conducta valerosa o heroica, inspirada en la ambición o el resentimiento, o en el patriotismo y la buena voluntad. De los siete pronunciamientos habidos entre 1814 y 1820 sólo dos lograron de algún modo su propósito. Finalmente, la debilidad del régimen y su enervadora l e g a l i d a d- -en, especial desde 1817- -tampoco