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PROEZA DE LA HISTORIA FOR TORCUATO LUCA DE TENA las reintidós horas, dos minutot f treinta segundos del día 13 de septiembre, Mr. LoMrell, director del Observatorio británico de Jodrell Bank, levantó la mirada de lá mesa de control, junto al gigantesco radiotelesco io, y se volvió hacia los técnicos y periodistas que IlenabMi la sala. Estaba intensamente pálido: Señores- -les dijo- el cohete soviético acaba de llegar la Luna. Los rusos habían anunciado a mediodía del sábado el lanzamiento de un cohete en dirección a nuestro satélite. Durante todo el día siguiente fueron comunicando por medio de partes oficiales la situación y la dirección del proyectil, y, al borde de la medianoche del domingo, es decir treinta y cinco horas después, la gran noticia llena de esperanza: él bólido había penetrado en la zona de atracción lunar. Masas de gente (quizá el signo más fecundo de la revolución social de nuestros días sea el ascenso de las masas al plano de la curiosidad) se apiñaron en los corredores, en las antesalas y en las entradas del Planetárium de Moscú, y de los Observatorios de Saint Michel, en Francia, y de Jodrell Bank, en Inglaterra. Cuando la Agencia Tass confirmó la gran noticia, ésta había sido divulgada ya, con once minutos de adelanto, por los periodistas ingleses: un cuerpo sólido de 1.511 kilogramos (último piso del bólido que se disparó en el mar Caspio) ideado por el hombre, moldeado con materias extraídas por el hombre del subsuelo terrestre, había sido conducido por voluntad del hombre desde nuestro planeta hasta su satélite. La puerta de loA viajes espaciales estaba abierta. A ORIGEN DE LA LUNA Cuando la Tierra no era más que una nebulosa, que giraba sobre sí misma como la espiral de polvo de un tornado, un bulbo, un tumor más denso, se fué formando en su interior. La inmensa velo-