Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ENTREVISTA DE MARCO POLO CON ENRIQUE LLOVET, PREMIO CAVIA 1958, EN TEHERÁN Yo creía, hace años, que la literatura era la cúspide del saber... El ímpetu de las ciencias experimentales contemporáneas es fabuloso al lado del escasísimo coraje de las ciencias especulativas. En el mundo actual, los técnicos trabajan a la escala planetaria y los artistas a la de la provincia. Me gusta hablar horas y horas con los amigos, rodar por una carretera, llegar a un pueblo desconocido, discutir, sentarme en una butaca de un teatro, leer; me disgusta el inmovilismo, las gentes que no tienen nada que aprender porque ya lo saben todo... rrea, de Note a Sur, la mugre de un año. Enrique Llovet vive a doscientos metros de Pahlaví, la carretera que enlaza Teherán con el barrio veraniego de Shemirán. La callé no tiene nombre y la casa no tiene número: dos fermentos ácidos que hacen de la oave ción por la ciudad una irritante y divertida aventura. Hoy estoy seguro de encontrarle en casa. -El buen pueblo de Teherán adora los limpia parabrisas. Al codie de Enrique Llovet se los arrebató una mano picara el primer ía que lo dejó a la puerta de su casa. Los respuso y se los volvieron a robar por la mañana. Ya no los ha vuelto 8 poner. Si llueve, como hoy, ge encierra y espera tranquilamente que escampe. El tiendo en Persia tiene nna elasticidades maravillosas. L LUEVE stfbre Teherán, Es raro, es rarísimo, no sQcede más que un día al año, los años afortunados, pero hoy llueve sobre Teherán. Las faliufosa montañae que separan la ciinlad del mar Caspio hacen lo que pueden para ennoblecer el paisaje, pero pueden poco. El azul asiádco y celestial se ha hei ho barro puro y la indad e un fanguizal desesperado por el que cho-