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DEPORTES A. mujeres estamos perfectamente capacitadas para su práctica. ¿Tanto como para competir con ellos? -Tanto, no digo. Ellos nos superan, tal vez no por inteligencia, sino por resistencia. Sí, debe ser eso: que nosotras nos cansamos antes. -Tal vez, porque son ustedes menos constantes. -O porque ellos son más fuertes físicamente y tienen más aguante. ¿Tiene usted alguna manía que la caracterice? -No sé. Quizá tenga varias, pero yo no me las conozco. ¿Hay algo que no pueda resistir mientras juega al ajedrez, algo que la ponga nerviosa? -Los comentarios ás los mirones. ¿Qué es más fácil: jugar al ajedrez o preparar un buen postre? -Preparar un buen postre es más fácil, pero también resulta entretenido, y más para mí, que me gusta mucho la cocina. XJ. Campeona y trofeo. ¿La cocina de nevera y abrelatas, o la cocina de verdad, entendida a la española? La última. La cocina con fogón. ¿Qué cosas le gustan a una campeona, aparte del ajedrez y la cocma? -Me gusta todo. La vida ofrece muchas cosas agradables. Me gusta el teatro, el cine, la literatura; los juegos, especialmente el bridge, muchos deportes... ¿Ha practicado usted alguno? -Natación, equitación y tenis. El tenis me gustaba mucho, pero he tenido que dejarlo a consecuencia de un accidente que sufrí en el torneo Copa de Reyes de Valencia. ¿Es usted muy conocida en Valencia? Aparte de los círculos en que alterno, soy conocida como ajedrecista. Aquella ciudad no es como Madrid, y la fama se extiende allí con más facilidad. ¿Estaba usted en aquella ciu- dad cuando sobrevino la riada de octubre? -Sí. Estaba allí; pero afortunadamente en la casa en que vivimos no se sufrieron las consecuencias de la catástrofe. -Para terminar: ¿Qué aconsejaría usted a una joven que aspire a triunfar en el ajedrez, como usted ha triunfado? -Que estudie mucho el juego y que prescinda de los nervios. En este juego, la falta de serenidad acarrea muchos disgustos. La señorita Gutiérrez, que estaba deseando salir del trance, apenas hemos insinuado que era nuestra última pregunta, ha tomado su flamante copa, que descansaba sobre una repisa, y su abrigo, y nos ha ido respondiendo mientras abandonábamos el salón escenario de su triunfo, camino de la escalera. M. M. -Ch. F O T O G R A F Í A S A S A B E