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La nueva derrota de! partido demócrata aumenta la confusión política en los Estados Unidos Por CARLOS I VIDELA- RIVERO L 6 de noviembre se han efectuado en la Unión norteamericana las eleccio. í nes provinciales y municipales de costumbre, cuyo resulta, do ha de interpretarse, vistos los factores que h a n intervenido en ellas, como prueba elocuente de desaprobación del nuevo orden de cosas creado p o r el Presidente Roosevelt. El hecho es t a n t o m á s significativo cuanto que la derrota del partido demócrata, que encabeza el P r e sidente, h a sido concluyante en su estado nativo- -Nueva York- -y no se ha librado de ella ni el mismo pueblo donde reside la familia del primer magistrado. Al hacer un comentario acerca de las elecciones norteamericanas es fácil caer en el abismo de las predicciones y formular vaticinios para los comicios presidenciales del año próximo. E s éste un peligro del que se debe huir a todo trance, porque en los Estados Unidos, en m a y o r grado que en o t r a s partes, los movimientos de la política están regidos por factores impalpables, de difícil cristalización. M u e r t o el senador H u e y Long, hace poco, a manos de un asesino, el escenario político ha cambiado muchísimo. L a radio que retumbaba diariamente con los ecos de las filípicas de ese funcionario, a las que respondían con igual o mayor estrépito el padre Coughiin y el general Johnson, no llena en estos m o m e n t o s los ámbitos de las ciudades con las airadas protestas de esos tres personajes. L a máquina electoral construida por el senador Long, que amenazatia seriamente la posición del Sr. Roosevelt, perdió toda su fuerza con la desaparición de aquél. L o s observadores predijeron inmediat a m e n t e con ceiisurable ligereza, que el Presidente dominaría la situación sin m a y o r esfuerzo. El triunfo de varios candidatos republicanos en ciudades que, como Cleveland, fueron cindadelas democráticas, en 1932- -ano de la asunción del mando por el señor Roosevelt- -viene a subrayar lo expuesto a n t e riormente, y pone de manifiesto la existencia de serias disensiones en el seno del partido oficialista. E m p e r o no h a y que olvidar que lo mismo sucedió en 1916, por ejemplo, y que en ese año, aunque los Estados del Este, como a c tualmente, se pronunciaron contra el candidato demócrata, W o o d r o w Wilson, logró reunir en el Oeste suficientes votos para r e sultar elegido. Tampoco hay que olvidar que si bien es cierto que el señor Roosevelt se ha creado muchos y temibles enemigos en los Estados del E s t e se ha ganado también muchos partidiarios en el Oeste, donde h a repartido a manos llenas millones de dólares e n t r e los agricultores y ganaderos. Si nos atreviéramos a formular una predicción p a r a el a ñ o próximo- -lo cual sería aventurado, teniendo en cuenta la incertidumbre de la candidatura presidencial r e publicana, que puede o no recaer en el señor Hoover- diríamos lo siguiente: I. El campo de la batalla electoral del año próximo será la región central del país. 2 Los demócratas, aleccionados por la derrota, suspenderán su programa de represalias contra el comercio y la industria. 3. L o s republicanos podrán obtener con mucha mayor facilidad contribuciones m o netarias para llevar a cabo u n a campaña eficaz. 4. L a coalición de elementos antiextremístas de los dos partidos norteamericanos, de la que tanto se ha hablado, no se efectuará, porque los republicanos quedan ahora en mejor posición, y les conviene luchar abiertamente contra los demócratas sin el concurso de un sector descontento del otro partido. 5. El Presidente Roosevelt redoblará sus esfuerzos para transformar en votos las ingentes sumas de que dispone para el fomento agrícola concediendo subsidios en forma estratégica. É E l próximo Congreso será antiextremista, y enemigo del nuevo orden de cosas que ha resultado ser un nuevo desorden de cosas -Carlos J. Videla- Rivero. ¡Qué erróneo h a resultado este juicio! Se había atribuido al senador Long, enemigo acérrimo del Presidente, un poderío que no t e n í a los cientos de miles de partidarios del senador y de su plan encaminado a distribuir las fortunas no eran en realidad sino gente alarmada a n t e el cariz p e ligroso que iban adquiriendo las teorías económicas preconizadas por los asesores del Presidente. E s t a alarma, traducida en desaprobación, h a sido causa inmediata de la resonante d e r r o t a del partido demócrata Derechos- reservados a BLANCO Y NEGRO por en las últimas elecciones. North American Newspaper ÁUiance.