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MEDICO Y FAQUIRES j ecuepclos de un viajG a la N ilustre médico inglés, el Dr. H. T. Holland, jefe de la misión médica de Quetta, tuvo para mí la alta distinción de mvitarme en su célebre Hospital de Shikarpur (India) a practicar operaciones de catarata. Hospital que tiene el orgullo de ser el primero del mundo en sus estadísticas en esta clase de operaciones, alcanzando la fantástica cifra de mil intervenciones mensuales. Enfermos extraños de todas las regiones de la India acuden en Verdaderas caravanas a aquellas mágicas manos. Rodeando al sabio médico, un grupo de oculistas, invitados de todas las partes del mundo, quedan sorprendidos ante tan fantástica y exótica clientela. En aquel enorme material, cada invitado practicábamos los distintos procedimientos operatorios y, en buena lid, ios resultados obtenidos eran discutidos en interesantes sesiones dínicas. El Dr. Holland buscaba con la mayor pureza científica el método que pudiera dar el nstejor porcentaje de visión. Labor científica y altruista, algunas veces recompensada con pequeñas sumas, que siempre cedíamos todos en donativos al Hospital de Shifcarpur, verdulera escuela de U x) nfratemidad internacional al amparo déla bondad de su querido director. Un libro se podría escribir s Are anécdotas y hechos realmente raros; pero nada me produjo tanta impresión como la lucha entre nuestra labor científica y la actuación de Jos fakires, verdaderos mendigos que quieren ayudar al desvalido creyendo ser intérpretes de la inspiración divina. Alrededor del Hospital y situados en los caminos que conducen al mismo, hemos observado cómo, cotí núl patrañas distintas, van convenciendo a masas de desgraciados, a cambio de un puñado de monedas. Ix s Bi- schar, genersdmenté mahometanos, sin dognia ni principios religiosos, caminantes portadores de drogas de origen europeo, más que fakires, comerciantes, venden su mercancía sin ceremonias religiosas. Gritan como nuestros charlahuies, pero a pes de sus esfiKrzos tienen menos dientm entre las ¿stintas sectas del pueblo indio. Otro grupo que vive cumpliendo los preceptos del Islam es el de los Ba- shar. Estos practican fantásticas remonias religiosas y preten- u iO DOCTOR F. POYAT- ES, DEL HOSPJr TAL CENTILVL DE LA CRUZ ROJ Xm POBRE INDÜ CON 1 JN ENORME GUtOMA