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SANGRE, FUENTE DE VIDA ANGRE, fuente de vitla (Sattguüt, fous veces para de su estudio deducir un diagnósVitae) He a uí el lema del Servició tico o un pronóstico certeros. de Transfusión de la Cruz Roja esPorque, instintivamente, por herencia y de pañola. una manera einpírica primero y con conoy es que la consideración de la sangjre co- cimiento de causa y por experiencia después, mo asiento del alnia, del carácter, como sabemos que la saiii re es fuente de i ida. asiento de la vida, como lugar donde se enNo tiene, pues, nada de particular que la cierran y concentran las esencias partícula- humanidad haya tratado, desde muy antiguo, res de la personalidad, es tan antigua, por de cons fuir el m lto de transplantar una lo menos, como la historia de la humanidad. sangfre sana y joven en un organismo pobre y Díganlo si no las expresiones: Dar la san- enfermo, e incluso que la Medicina popular gre por la Patria Querer más que a su haya aconsejado y utilizado reme lios, que sangre Ser de la misma sangre Tener llevados a la práctica por gentes incultas, buena o mala sangre y otras mil más que, han entrado muchas veces en el terreno de al repetirse constantemente en todos los idio- ío monstruoso. inas, indican, además, la universalidad de La idea de utilizar la energía vital de ese dicha consideración. líquido particular como llama Fausto a la Por eso existe ese miedo instintivo espe- sang re, es quizá una de las primeras ideas cial al que no es fácil sobreponerse ante el terapéuticas de la ciencia medica, y en su espectáculo de la sangre que mana de una. lc ro han trabajado muchas generaciones de herida, como si cada gota que se pierde fue- médicos, cuyos intentos, realizados en épocas distintas y con técnicas distintas, utilizando se una gota de vida que se va. Por eso, el niño de pocos años, después unas veces sangre de animal, otras sangre de una caída, mira afanosamente las lesiones humana, nunca pudieron verse coronadas por que eventualmente se haya podido producir, y el éxito, e hicieron que el métotlo pasase a llora y se asusta si ve una gota de s a i e y través de los siglos, por mudias vicisitudes en cambio se tranquiliza y reanuda sus jue- y fuese objeto efe enconada- s discusiones, de gos si no la ve. Por algo, en fin, Jesucristo, célebres procesos e incluso de prohibiciones al establecer el Sacramento de la Eucaristía, legales absolutas. Tantos eran los accidentes dio Su Cuerpo y Su Sangre separadamente, funestos que con inusitada frecuencia acaedando a ésta una jerarquía especial, una im- cían, se emplease uno u otro sisteniia. Nuesportancia excepcional, como componente de! tro célebre comentarista Padre- Feijóo, wv su agudeza peculiar, en una carta crítica tiorganismo humano. Mientras la sangre circula por el orga- ttda $i Sobré el remiedio de te transfusión, nismo, hay vida. Ella parece que arrastra comentó eu 1712, donosamente lá. s experieny difunde por todo él ese algo que nos hace cias que entonces se hacían en Francia e Invivir, y dÉi traslada a los lugares enféirmos glaterra. Esa idea, como hemos visto con tanta conslos elementos necesarios para luchar contra la enfermedad, y a ella recurrimos no pocas tancia perseguida y en cuya consecución tan- S TRAÑSFÜSIÓH CON SANGRE DE CADÁVER