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York. En esta época recibí por intermedio de la Junta para ampliación de estudios, una proposición de la Dirección general de Sanidad, para estudiar en Norteamérica, bajo los auspicies de la Fundación Rockefeller, la organización de las en fermera. s visitadoras. Estuve con este fin en Boston, Baitimore, Newbedford, Washington, Philadelfia y otras poblaciones. A mi regreso, en 1922. fui nombrada auxiliar honorario y gratuito, encargada del Laboratorio de Enfermedades de la Infancia, de San Carlos, por el profesor Suñer; desempeñé el- cargo sin retribución alguna durante nueve años. En 1923, se me nombró profesora encargada del Laboratorio del Instituto Rubio. En 1925, se crea en Madrid la Escuela Nacional de Puericultura y, como consecuencia de mi preparación en los Estados Unidos, se me nombró profesora de este centro, encargada del laboratorio y de organizar él servicio de enfermeras visitadoras y niñeras. Este cargo fué ya decorosamente retribuido, pero el primer Gobierno de la Repiíblica de trabajadores me dejó cesante sin formación de expediente, porque no ló había obtenido por oposición. Pocos meses después, la plaza de auxiliar, que yo desempeñe satisfactoriamente, según certificado del profesor Suñer, gratuitamente durante nueve años, se daba- con sueldo a otro señor sin concurso, sin oposición ni prueba de suficiencia alguna. En 1929, obtengo el premio Roel de la Sociedad Española de Higiene, por mi ti abajo sobre Organización del Cuerpo de Visitadoras En 1930, visité, en Londres y, nuevamente, en París, las instituciones de, protección a la infancia. Soy una mujer del siglo pasa (k) no so afeites ni maquillajes; no me tino las canas, no fumo ni frecuento los clubs, no entiendo de política. Amo la soledad y el silencio de mi hogar tibio y confortable. Mi laboratorio, mis libros y hasta mis labores de, aguja llenan mi tiempo de tal modo que no estoy nunca aburrida; disfruto buena salud, gano para vivir casi con lujo. Puede pedirse más a la vida? Estoy soltera. La Providencia no puso en nii camino un hombre que hubiera sabido hacerme creer que estaba miterto por mis pedazos. ¿Falta de sex a eo ¿Influencia del medio hostil en que pasé mi juventud? Quizá si alguno hubiera llamado seriamente a mi corazón habría sabido corresponder. Creo que hubiera sido buena ama de casa y excelente madre. 1 Mi opinión sobre el feminismo? Cireo que la mujer tiene tanto derecho como él hombre a ser feliz y la felicidad puede encon trarse en. el trabajo y la salud, (ue viene a ser su consecuencia. J ieves González Barrio. El doctor Antonio E. Baca Aguilera une a su prestigio como odontólogo una virtud poco frecuente: ¡gratitud! Gratitud para con ÍSUS maestros: él sabio odontólogo doctor Latidete, el esclarecido doctor Florestán Aguilar, el gran protéxico doctor Trobo y el maestro en ortodoxia doctor Manes. Forjado en el yunque de estos prestigios, y como ejemplo, el de su santo padre, cirujano- dentista, ue encauzó sus primeros pasos, toda la gratitud- -dice- -es para ellos, y escaso el mérito que a mí pueda alcanzarme Al doctorarse en Cirugía dental, en Pensylvania, y establecerse definitivamente en Málaga, su única ambición fué la de seguir las huellas y el ejemplo de los que le inculcaron el amor al estudio, al trabajo y, con ellos, la abnegación y el sacrificio. Ni su copiosa labor literaria, ni los cargos obtenidos, ni recompensas oficiales, ni el éxito de su clínica, que cuenta hoy en Málaga con una selectísima y heterogénea clientela, ¡nada en absoluto! hacen que de este hombre, todo modestia y talento, cultura y simpatía, olvide y pronuncie con mayor emoción esta frase: ¡Gratitud! Gratitud para los maestros, los doctores Landete, Florestán- Aguilar, Manes y Trobo, y gratitud para su venerado padre. Unos y otros son, exclusivamente con su ejemplo, lo poco bueno que de mí pueda hablarse. Modestia, Talento y Gratitud. Tres virtudes de un blasón malagueño. Ju. w R A M Í R E Z- í D O M I N G O YNESTRILLAS VLTA PUBLICIDAD REPORTAJES RAMÍREZ- DOMINGO