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metros en artola o en camilla, y no para dejarlo en un hospital, sino en una ambulancia que tenía que recorrer 50 ó 60 kilómetros más, por una mala pista y a cuyo final se encontraba el hospital fijo. En muchas ocasiones esta azarosa evacuación no podía verificarse, ya por que las bajas habían sido producidas a última hora de la tarde, o porque grupos epemigos estratégicamente apostados, impedían temporalmente el paso del convoy a retaguardia. A resolver este problema, no dejando a los heridos sin la oportuna y debida asistencia quiriirgica, se dedicó de lleno el servicio de Sanidad, adoptando las medidas siguientes Primero. Se organizó un número suficiente de equipos de cirujanos, elegidos entre aquellos oficiales médicos que habían demostrado en su anterior actuación excelentes condiciones quirúrgicas. Estos Equipos se companían de un cirujano jefe, un ayudante, un anestesista, dos enfermeras especializadas, generalmente Hermanas de la Caridad, y dos sanitarios; personal todo él nombrado por el cirujano jefe, al objeto de conseguir su completa identificación. Segundo. Se ideó una formación quiriirgica capaz de seguir constantemente a las tropas por terrenos montañosos, que se establecía y funcionaba en las inmediaciones del lugar donde se combatía. Esta unidad quirúrgica, que seguramente no tiene similar en ningún otro Ejército, fué denominada Hospital Quirúrgico de Montaña. Consta de dos grupos, uno operatorio y otro de hospitalizíición; transportándose en cargas, deljidamcnte numeradas, por cincuenta y cinco mul (3 s, con dotación de material de curación para 20 c intervenciones graves, y con una capacidad de alojamiento para 100 heridos, susceptible de ser aumentada, según las necesidades. Esta unidad, formó siempre en la reíaguardia de las columnas combatientes, instalándose en la posición más avanzada, o en el punto de confluencia de las columnas que operaban. Su utilidad fué extraordinaria, y centenares de heridos graves, sobre todo de vientre, deben su vida a este servicio. Durante las operaciones del desembarco en Alhucemas, cada columna fué dotada de un Hospital de este tipo, y su gran utilidad quedará consignada, al saber que terminado el desembarco de una columna a las once de la mañana, al anochecer del mismo día su Hospital se encontraba instalado entre las tropas, funcionando al día siguiente con toda normalidad, atendido por dos equipos de cirujanos, y a pesar del intenso fuego de artillería que durante varios días sufrieron, ocasionando en el personal de dotación de dicho Hospital, cuatro muertos y diez y siete heridos graves. Esta Cirugía de vanguardia era c jntinuada en cuatro grandes Centros instalados en Ceuta, Tetuán, Larache y Melilla, a más de otros muchos en la Península, escalonados según las vías de evacuación hasta Madrid, considerado como centro máximo de hospitalización. Con estas instalaciones y con una documentación quirúrgica iniciada en el mismo campo de batalla y recogida en un sobre sanitario que acompañaba al herido hasta el último Hospital en que era dado de alta, pudimos conseguir una asistencia metódica de todas las lesiones y de sus consecuencias. Terminado el período activo de las operaciones en África se jiensó en dar na organización permanente a lo que hasta entonces había sido provisional, creándose por R. D. del año 1923, la especialidad de Cirugl a, dentro del Cuerpo de Sanidad Militar. Se fundaron en la Península, Canarias, Baleares y África, dieciocho Centros quirúrgicos, instalados en los Hospitales de primeva categoría, los que ramifican sus servicios a varias filiales, representadas por los hospitales de segunda categoría y enferme rías miltiares más inmediatas; así por ejemplo, Madrid, considerado como primer Centro (luirúrgico, atiende a los hospitales de Alcalá, Guadalajara, Segovia y Toledo, transportando sus enfermos o heridos en ambulancia cuando son transportables, o bien incorporándose a dichas filiales un ec uipo quirúrgico con personal y materia! operatorio necesario. En cada Centro quirúrgico existe uno o más equipos de Cirugía general, según sus necesidades; que se completan, en los más importantes, con equipos de especialidades, y así Madrid, Barcelona, Sevilla, Palma, Santa Cruz de Tenerife, Ceuta y Melilla, poseen además de los equipos de Cirugía general, otros de Oftalmología, Garganta, Nariz oídos. Vías Urinarias y Odontología. Para que el Ejército disponga en todo nionicnto de un número de cirujanos competentes, no sólo para cubrir las vacantes que ocurran en los Centros, sino también para el caso de una movilización, es indispensable que los médicos Militares que deseen prestar este servicio hagan un cur. so de aplicación en las Clínicas de especialidades del Hospital Militar de Carabanchel, con actuación durante dos años como ayudantes de Clínica, y al fin de aquilatar actitudes y preparación de este persona! es preciso que los aspirantes a dichas prácticas, sufran un examen riguro, so, teórico- práctico, otorgándoseles al final de los cursos el diploma correspondiente. Todos estos Centros se encuentran bajo! a dirección y vigilancia de un jefe que controla la marcha del servicio y sirve de enlace con la superioridaci. Esta organización sencilla y metódica a la vez, permite desarrollar una actividad quirúrgica extraordinaria en todos los Centros y atender cumplidamente a las necesidades del Ejército. Dr. Gómez Tilla.