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los Sacramentos y despedirse de su esposo. Afligido por su desgracia se retiró Felipe II al Monasterio del Abrojo, en Valladolid, donde por espacio de tres semanas permaneció recluido, dando patentes muestras de su dolor. Ronda la adversidad la Corte de España; casado nuevamente con María de Inglaterra, falleció ésta, a causa, según un historiador de no haber ido a verla su marido Aun ha de abatirle al poderoso Monarca, la amargura de perder a su tercera mujer, Isabel de Valois. Al día siguiente de haber creído resolver Felipe la cuestión de los Países Bajos, Isabel dio a luz una niña, con. grave riesgo de su vida y mientras la nación solemnizaba el nacimiento con grandes fiestas, sufría el atribulado padre la tortura de fatídico pre- sentimiento, que en aquella ocasión no llegó a confirmarse. Esta hija, que se llamó Isabel Clara Eugenia, en honor a su madre, al Santo del día y al que había (jue agradecer el nacimiento, vivió años bastantes para dar pruebas de su talento. Padecieron una fiebre contagiosa, que se extendió por Palacio, tanto el Rey y la Reina como el heredero. Al fin, viene a sumarse a la tragedia de la muerte del Príncipe D, Carlos, la de Isabel de Valois. No pasaron dos meses entre una y otra. Refieren unos historiadores, que una ligera fiebre fué pretexto de tan violento tratamiento, que contribuyó a empeorar a. la Reina y como consecuencia nació prematuramente otra niña que sólo vivió el tiempo preciso para ser bautizada, La niña, con la ayuda de los médicos, causa la muerte de su madre dice un historiador francés; como franceses fueron los que por entonces se permitieron decir, que tal muerte fué debida a la ignorancia de los médrcos españoles, que acabaron con la enferma a fuerza de brebajes, ventosas y sangrías. La Reina no se vio tan desamparada en esta ocasión, pues la asistieron también dos médicos compatriotas suyos, Motguyon y Bernard y mas duro sería para ellos el reproche si estando en su mano no evitaron que aquella vida se malograra. Interminable sería la lista de personas egregias que sucumbieron por accidentes de la maternidad, en cuyo aspecto corresponde estudiar a la Obstetricia; entre ellas, aun sin salir de España, Margarita, esposa de Felipe I I I una de las mujeres de Fernando V I I la reina Mercedes, primera mujer de Alfonso X I I más modernamente, la Princesa de Asturias, y su hermana la Infanta María Teresa. Es achaque humano, culpar a quien quie- l O N- C A L C Í N A PALLARES