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les el ejercicio del arte médico. La inauguración de asilos y otros establecimientos benéficos para pobres enfermos, y la creación del llamado Dcsospechador Real primer bosquejo de una medicina legal naciente, en cuyo cargo destacóse Melchor de Villena, fueron hechos gloriosos que la iVledicina valenciana debe al reinado de Jaime I. El desarrollo extraordinario que consiguió la imprenta en la Valencia del siglo xv en la cual vivían una sexta parte de todos los impresores de España, fué el motivo de que aquí aparecieran las primeras publicaciones de Luis- Alcanys, de Raimundo Lulio, Jerónimo Torrellas y tantos otros. Y por si ello fuera poco, en ese mismo siglo XV cabe a Valencia el honor de fundar el primer manicomio del mundo. A 24 de febrero de 1409, primer domingo de Cuaresma, predicando en la Catedral el padre Juan Gilaberto Jofre, de la Orden de la Merced, dio a su elocuencia tan expresivos acentos al describir las tristezas y miserias de los locos abandonados en las calles, que el ciudadano Bernardo Andreu y un grupo de oficiales y mercaderes valencianos que lo escuchaban, tuvieron la feliz idea de erigir Jo que- se llamó Spital deis folís, fundando la Hermandad de Nuestra Señora de los Inocentes y repartiéndose la tarea de recoger y cuidar a los desgraciados orates. La Facultad de Medicina iba, entre tanto, acaudalando tales méritos, que mereció ser llamada la Atenas española de sus maestros dice Francisco Franco, (jue ni en letras ni en habilidad para curar enfermos a nadie son segundos Anatomistas como Pedro Gimeiio, Jaime Esteve y Luis Colladía: fisiólogos como Jaime Segarra v Juan Calvo: cirujanos como Virues, Juan Pascual, Juan de Vigo y Juan de ViUafranea; especializados en Patología médica y Epidemiología, como Pedro Pablo Pereda, o en Terapéutica, como Luis Collado y Pedro Tamarit; catedráticos de tanto fuste como Francisco Escovar, fray Arcisio Gregorio, Mig- ue! Vilar, Cosme Medina, Francisco Franco, Gutiérrez Salata y Juan Calvo. También nos parece interesante señalar que un pintor valenciano, Crisóstomo Martínez, emigrado a Francia y Flandes en busca del triunfo, pintó allí sus veinte célebres tablas de anatomía, anteriores a las de Bourgery, y que fué un valenciano, Vicente quien dio alma a la idea del Dr. Laiseca de construir en Madrid un anfiteatro anatómico. Y como citar a todas nuestras celebridades sería interminable, acabamos, para no cansar, con Andrés Piquer, la figura más saliente de la Medicina española del siglo XVIII llamado el Hipócrates español y cuyo retrato preside el salón de actos de esa Facultad, sombrío caserón sin fachada ni pórtico que nada nos dice de sus pasadas gloria. s. Por ellas y por su presente, bien merece Valencia ver terminada la nueva Facultad de Medicina, de la que hace más de cincuenta años vimos poner la primera piedra. En ella, seguramente, profesores y discípulos han de laborar con entusiasmo y tesón para escribir nuevas páginas que añadir a las muy brillantes con que ya cuenta la Historia de la Medicina E spañola. Dr. Fernando J odríguez- Tornos.