Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
amigo de la juerga y del buen vino y con más analogía con su Guarnan de Alforache que con su AV Antonio de Padua. Allí hallaremos también al toledano D. Francisco de Ubeda, casi probado autor de IM picara Jttstina, y a D; Jerónimo de Alcalá, que lo fué de El donoso hablador, y al gongorino Luis de Abreu y a D. Alonso Pérez, con su Segunda parte de la Diana, de Montemayor, y a Diego de Torres Villarroel, el Gran Piscator de Salamanca, ermitaño en Trasosmontes, médico y danzante en Coimbra, soldado en Oporto, torero en Lisboa, vicerrector en la Universidad salmantina y gran poeta siempre Y aún nos quedan en el saco buen acopio de nombres: el del talaverano D. Alonso Suárez, el del navarro Juan Huarte de San Juan, los de D. Francisco Díaz y el doctor Campuíano, dos médicos de Felipe II, excdentes poetas; el de Cristóbal Acosta, que dio a la imprenta el Tratado en loor de las mujeres y de la Castidad, Honestidad, Constancia, Silencio y Justicia; el de Alonso López Pinciano, traductor de Tucidides, comentarista de Aristóteles, autor del poema El Pelayo... Y no ha de secársenos la boca sin que, viniendo a tiempos más modernos, recordemos al doctor Ribot, el batallador periodista de El Látigo; a Hernández Morejón, a Gk) nzález de Sámano y a Chinchilla, los principales historiadores, apologistas y biógrafos con que la Medicina cuenta; a los que, siguiendo las huellas de los tres anteriores, trazaron muy notables ensayos y trabajos para completar la historia médica. Comenge y Ferrer y D. Miguel de la Plata Marcos; a D. P Jro Mata, el exaltado médicolegista; a Eloy Perillán Buxó, un buen dramaturgo; al doctor Castro Serrano, a don MATEO ALEMÁN, ESCRn 0) í KSPAÑOL CONTEMPORÁNEO DE CERVANTES, Cb YA OBRA JiíiVESTRA FUÉ A V E N T U R A S Y VJDA DE GUZMÁX DE A 1, FARAC (IE Ricardo Gutiérrez, a Pompeyo Gener, doctorado, además, en Fannacia; a Moraleda, el cantor de Toledo; i Sincsio Delgado, director durante más de quince años del saladísimo Madrid- Cómiti y autor de Barba rroja y de Sansón y Dalila: a los ya citados Vital Aza, que, comcnzimdo en el periódico festivo El Garbanso. había, después de estrenar obras como Zaragiieta, El Rey que rabió, La rebotica. El padrón municipal. Noticia fresca y tantas otras que alcanzaron un resonante éxito teatral; Felipe Trigo, médico militar, creador de IMS ingenuas, de La altísima. La bruta, Las Evas del paraíso y muchas novelas más. de crudo estilo y gue, en El médico rural y En la- carrera, pinta a maravilla los tipos profesionales, y Pío Baroja, autor de las Memorias de un hombre de acción, de recio sabor galdosiano. Y, para terminar, cerremos con D. César Juarros, el inspirado autor de Los senderos de l- a locura, IM ciudad de los ojos bellos. El niño que no tuvo infancia y otra. s novelas, y con D. Gregorio Marañon, que, aparte de sus obras de carácter técnico, ha publicado varias de índole social y psicológico, este incompleto y desordenado trabajo, coya exclusiva finalidad estriba en probar cómo d médico, encargado de defender la carne, tropieza muchas veces con el espíritu y deja volar su fantasía por etéreas r e j o n e s mundo ilusorio de cautivadoras quimeras, S- ergel de musas y solar de dioses Alfredo Sáenz de ITnestriUas.