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gtirar que la tuberculosis es más frecuente en aquellas ciudades cuyas aguas potables contienen menos silicio. Además, experimentos que llevamos actualmente con nuestro discípulo y colaborador doctor Pardo Canalís, nos permiten afirmar que el silicio no se asimila ni llega al tejido pulmonar de los animales (conejos, cqljayas) sino administrado en forma coloidal, y que animales tratados de este modo se hacen rcíj- actarios a la tuberculosis, lo cual nos autoriza a suponer pu en el Iiombrc sucederá lo mismo En efecto, desde hace tres años administramos a nuestros tuberculosos de toda clase una cucharada pequeña de solución acuosa al uno por ciento de silicio coloidal, sin dejar, or eso, de recomendarles el régimen sanaíorial, las inyecciones de sales de oro y el pfleumotórax artificial, jr hemos podido apreciar considerables ventajas, que atribuím o s silicio, no por un efecto quimioterápicd como el que indudablemente producen ¡as sales metálicas y de modo muy especial las ya clásicas de oro, sino como medio modificador del terreno en donde el bacilo de Koch, sin silicio, se desarrolla espléndidatBíente, y con silicio le es imposible ía proliferacaóíi y la vida. En resumen, si el aire libre, que además ha de ser fresco, como aconsejaba Jesucristo, que había de ser el- agua que se diese a los pobres sedientos en su nombre, constitu- ye la mejor dieta respiratoria; si la crisoterapia la consideramos superior a todos los remedios encaminados a matar el microbio; si el pneumotórax es, sin duda alguna, el mejor procedimiento para procurar al pulmón aquel reposo del órgano enfermo de que ya nos había Hipcnrratcs como indicación fundamental, qiic lip. y que satisfacer en las visceras icsin ¡ia in. s, por cuya razón serán siempre inciuablci las afecciones cardíacas, ya que en ellas es imposible conseguir aquella quietud que en el corazón determinaría la muerte; por lo que se refiere al problema del terreno y como medicación de fondo orgánico más racional que todos los calcios, manganesos, fosfatos, arsenicales y la inmensa gama de medicamentos que se llaman tónicos- reconstituventes, consideramos el silicio de más natural y científica aplicación y desde luego de mucha mayor eficacia que todos ellos, pudiendo decirse que es esta substancia la que da a todos ios tejidos y muy particularmente a los que por falta de ella se tuberculizan, aquel vigor, aquella dureza y aquel responder con la luz de la vida y el fuego, de la salud a los continuados golpes coa que, a modo de eslabón, le asesta el nefasto microbio, impotente para de. shacer aquel tejido que de blando, fofo y deleznable ha transformado el pedernal en resistente y vigoroso como el silex que lo estructura. J (ícardo T oyo Vilíanova. iitoafwirPEffiZBinriUl- MAueii J f Colesterina Cripps, fifonCOLESIEROL iQomeriol copnaamonfa, I Alcanfor Pleuresía, etc. ñ c de oteas 2,50 ec. (Colesterina COLESTEROL Gomenol ESPECIAL I (alcanfor PARA NIÑOS ñc. eterificado 1,25 ce, Triyodo metano Asma, EnfiseI odlplna ma, Gangrena GOLESIIROL Colesterina paimonar, BronYODADO ñicanfor quitis fétida, ñc. de olivas 2,50 ce. etc. Srippe, BronCON í Estricnina ESTRICNINA 2.50 CC e infecdones en general f 6li cerofosfato de cal Benzoato de sosa i Sulfogua colato de po- i tasa VITAMiNOL drrhenal I Gomenol Vitaminas iCodeina AíeecíQ. i8 S de las vias respiratorias J IIJIg l Htdróxido de magnesia tAXAMTE YNESTKllXAS ALTA PUBLICiPiVB REPORTAJES RAMÍREZ- DOMINGO