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í se ts EL DR. D. RICARDO ROYO VILLANOVA El pedernal y la tuberculosis ADIE ignora lo que es la tuberculosis y todo el mundo sabe que sí él pedernal es fuerte, duro y responde con fuego y con luz a las agresiones de que es. objeto se debe al silicio de su composición estructural. rodo el mundo comprende también qué la tuberculosis, como toda enfermedad infecciosa, es el producto de la conjugación de una semilla y de un terreno. Si la semilla cae en terreno prcmicio y el terreno recibe la semilla apropiada, la siembra es fecunda y la cosecha espléndida. -En el caso de la tuberculosis la semiUa es toda clase de bacterias ácido- resistentes y particularmente el bacilo de Koch, y el terreno es todo el organismo animal y aun vefetal, y muy especialmente, por lo que se feere Á hombre y demás vertebrados superiores, el tejido pulmonar. Ahora bien; ¿por qué razón es el pulmón derecho el órgano que más fácilmente enferma de tubeículosis, mientras que el órgano que menos la sufre es el páncreas? Pues sencillamente porque son estas dos visceras las que tienen, respectivamente, menos y más cantidad de silicio (pedernal) en su composición química. Kobert, el primero, en 193O comunicó interesantes observaciones en multitud de cadáveres de tísicos de un solo pulmón, en los cuales este órgano tenia mucha menos sílice que el pulmón sano. Nosotros hemos demostrado en senda. s comunicaciones a la Academia de Medicina de París que merecieron el honor de ser leídas por el insigne profesor Víncent y reproducidas en su prestigioso BuUetin en 1933- 34 y N 35: Primero: Que el pulmón de la vaca, donde es muy frecuente la tuberculosis, la cantidad de silicio es mucho menor que en el del carnero y el de la cabra, donde la tuberculosis puede considerarse que no existe. Segundo: Que en el hombre, el páncreas es la viscera que tiene más silicio y el pulmón derecho el órgano que tiene menos cantidad de aquel metaloide. Tercero: Que la adición de pequeñísimas cantidades de silicio en culr tivos de bacilos de Koch esteriliza el medio de tal modo que el bacilo no puede desarrollarse y deja de existir. Posteriormente a estas comunicaciones y a nuestros trabajos presentados en la Conferencia de Varsovia, hemos realizado trabajos que serán comunicados en su día a las Sociedades sabias, los cuales nos afirman en nuestra opinión de que lo que realmente impide el desarrollo de la tub -culosis en los tejidos orgánicos es el silicio y que si consiguiéramos llevar a ellos el pedernal que les falta lograríamos la inmunidad contra la llamada peste blanca. En efecto, por lo que se refiere a ki escala zoológica, hay dc animales, el Spermófilo dcmiéstico y la larva de la Gal a melonella, o polilla de las colmenas, en los cuales no prende la tuberculosis por más esfuerzos que se hagan; pues bien, en estos animales hemos comprotKido que la cantidad de silicio es, en sus cenizas, enormemente mayor que en animales semejantes, donde la tulüerculosis es posible. Por otra parte, y según ¿la- tos mnáblemente facilitados por los directores de los laboratorios sanítarips respectivos, podemos ase-