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LA DOCTPIhA HOMEOPÁTICA A Homeopatía es la ciencia y arte de tratar a los enfermos ayudando a la Naturaleza en sus esfuerzos curativos; para ello, emplea sustancias que, experimentadas, en el sano, produjeron síntomas parecidos a los que cura en di enfermo. Hipócrates dijo que la naturaleza es el médico de las enfermedades, y la ciencia homeopática, en su práctica, lio trata más que de a y u d a r a la naturaleza en sus esfuer- zos; cuando están bien elegidos los remedios, su actuación sigue la misma dirección de dichos esfuerzos, que, al sumarse, simplifican y aceleran el retorno a la normalidad, o sea la salud. Elsto se aprecia muy bien, en las enfermedades agudas tratadas h o m e c ticámente, donde el enfermo, casi sin transición, es decir, sin convalecencia, pasa de la gravedad a la salud. Estos estados agudos no son más que procesos de desintoxicación, que la misma naturaleza provoca, para salvar al organismo; si el tratamiento en vez de yugular síntomas, queriendo suprimir la fiebre, la tos, etc. le facilita el c a m i n o para que con más facilidad se drene, el cuerpo físico se verá libre de sus. venenos en un plazo cortísimo. C u a n d o no s 6 n bien atendidas las enfermedades agudas y la depuración ha sido deficiente, s establece un estado crónico; la curación de estos estados ha de recorrer en sentido inverso todas las incidencias, hasta llegar a la en. fermedad aguda mal tratada, que la provocó, y sólo así se puede tener la seguridad de haber alcanzado una verdadera curación. L El genio que logró el postulado hipocrático fué Samuel H a h n e m a n n gran médico, notable químico, excelente filó logo nacido en Meissen (Alemania) el 10 de abril de 1755, y muerto en París el 2 de julio de 1843; EL DR. traduciendo la Materia Médica áe Cull i, le chocó los síntomas de la iiuina: tomó varios días qtiina hasta ver reflejadtís MI él ios síntomas de ciertas fiebres intermitentes, precisamente las que mejor rc. si ondían a hi administración de dicha sustancia; entonces dedujo que ese caso nó podía sino obedecer a una ley, y lo confirmó en él, en sus amig y discípulos, ál experimentar grran número de sustancias, con 16 que quedó sentado de modo admirable la base dé la materia médica homeopática. Nada de experimentación en los animales ni én el hombre enfermo, ya que ¡sólo él ser saiM) e inteligente puede expresar el efecto positivo y no hipotético de los medicamentos. La práctica le hizo observar a H á h n e mann, que los remedios dados, en sustancia o en bajas atenuaciones, exacerbaban en sumo grado a los enfermos en lugar dé curarlos, pbt lo que empezó a disminuir las dosis, comprólrá. ndo que los medicamentos aumentan su poder curativo a. medida que más se dividen; este procedei- le originó las más acerbas críticas; hoy día se emplean las dosis mínimas aun por los iioi Hoiiieópa tas; dígalo él, oro coloidal, las catálisis, las emanaciones, Jos I mes y los electrones, etc. Hahnemann M; adelanto muchos iños a su tiempo. H a h n e m a n n al descubrir la ley en medicina, diq a todos li is que siguiesen esa k y la posibilidad de i iíar sanos durímte l tdo el tiempo de su 4 ida; ya qué él esI ibleció que en el te 1 reno es 16 impori. inté, y éste se manimdrá en norríMiles 1 iradicion de defensa, si lo sosteiieiiios libre de los tres iniasaias: psórá y sicosis, cuipaMes, segrún él, de todas las perturbaciones del organismo; según la intensidad y proporción én que tales miasmas están en nuestro organismo adquieren más o menos gravedad las doHERNÁNDEZ JORDÁN