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Determinadas zonas de la arquitectura de las habitaciones modernas parece que piden el pape! porque pueden encajarlo a mono de panneaux amplios o como rincones que se tratan de una manera peculiar que se combinan con pequeños detalles a juego que completan la idea decorativa. Los papeles imitando ladrillos con junta blanca proporcionan inagotable cantera de disposiciones de este tipo. Los papeles con dibujos de ramajes o grandes hojas de veg etación entre tropical y fantástica pueden admitir una colocación análoga a la de los panneaux decorativos. Son, mejor que revestimientos murales, verdaderos motivos con fuerza suficiente para sublimarlos en los frentes o espacios principales. Y también cabe una colocación siluetada de estos papeles, recortando los dibujos para que haga de fondo el propio muro, admitiendo al mismo tiempo una colocación arbitraria desligada en absoluto del monótono repetido inevitable para el casado de unas tiras con otras. El papel pintado es un bello elemento de decoración. No tiene más que la necesidad de que se trate con cierta inteligencia. Es un producto de la máquina que el artista debe redimir con su temperamento artístico de la misma manera que un buen intérprete puede salvar del frío campo de lo mecáni- co a un rollo de música pasado en una pianola. Lo que sí parece es que e! pape! vueíve a la técnica de sus comienzos, aquellos gloriosos comienzos de su curiosa historia, en los que fué tal el entusiasmo que despertaron, que hasta los mismos tapices de Gobelinos y los de Beauvais fueron relegados al granero La técnica panorámica vuelve y será posible, dentro de poco, producir bellos efectos sobre los muros de paisajes o fondos ideales, con lo que la barrera de las paredes se aleja ilusoriamente y las habitaciones ganan en amplitud y en expresión poética. Igual, igual como cuando Joseph Dufour (I752- 1827) creó los primeros panoramas en papel pintado sobre Los salvajes del mar Pacífico itispirados por los viajes por el Sur del capitán Coolí, que fueron el principio de una era romántica y gloriosa del papel y en que todos los interiores se cubrían con sentimentales y profundos paisajes que hablaban al alma y ensanchaban el corazón. El papel pintado es el revestimiento mural que nos agrada íntimamente. Coloquéraoslo con habilidad y con cierto amor, y veremos con alegría cómo nos devuelve ciento por uno.