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Ciro, es un caso djierno de estudio para tomar de él cuanto pueda ser acogido -adaptable al ambiente latino. Revaloró su moneda a destiempo, después del armisticio, y la realidad vino a decirla que producía demasiado caro y que sus exportaciones di. sminuían por eso y que el paro aumentaba a consecuencia de la menor producción y exportación. Y no sirvió que se infiltrase la idea nacionalista de comprar sólo lo británico porque no todo lo que se consume en un país es un producto nacional. Y rectificó. Claro es que Inglaterra tenía una segunda causa- propia de la carestía, que era la inadaptación de su utillaje y de su organización industrial al progreso económico, como dice Pouzin en una obra crítica y de análisis que recientemente ha publicado. La baja de la moneda, al caer del patrón oro, le produjo beneficios ciertos; tanto, que esta baja ha realizado por sí misma, y más expeditamente que una tarifa aduanera, todas las mejoras que podían lógicamente esperarse, y ha equilibrado la balanza comercial, ha ayudado a la industria, produciendo más y con costes menos caros, han disitiinuído los precios y se ha facilitado el problema del presupuesto, que ya no señala déficit; más aún: han contribuido extraordinariamente a que los elementos de orden hayan ganado recientemente las elecciones. Esta flexibilidad nos falta a nosotros, por nuestro carácter, pero como cada país tiene que manifestarse conforme es, y no de otra manera, deseemos, dentro de estas características y circunstancias, que la regulación del comercio exterior español se efectúe del mejor modo posible a nuestra economía. -Carlos Caamaño. PARA NIVELAR LA BALANZA DE PAGOS De todos es conocido el creciente déficit de nuestra balanza comercial, como consecuencia de diversas causas, entre ellas la política mercantil de las naciones extranjeras, el reducido horizonte de la nuestra de contingentes, que sólo abarca a cincuenta partidas del Arancel, y los defectos de que al presente adolece aquél, ya que data de 1922. Por esto, y con objeto de regular nuestro comercio exterior, ha leído recientemente el ministro de Hacienda, Sr. Chapaprieta, a las Cortes un proyecto de ley encaminado a mejorar la situación de nuestra balanza comercial, influyendo beneficiosamente en el problema del cambio, pues si bien éste no se agudiza en los meses que quedan hasta marzo, por ser meses de los llamados secos es lo suficiéntethente grave para que no deba retardarse por más tiempo su tratamiento. Considera el Sr. Chapaprieta como más ventajoso sancionar legaliiiente el régimen de contingentes de importación, a! mismo tiempo que se refuerza la autoridad del (íobierno español con medidas encaminadas a que todas las compras en el extranjero de los organismos oficiales y empresas que dependan de la Administración, se verifiíjuen en función a los fines de la política comercial. Con referencia a la exportación, se impone el acomodar los envíos a las posibilidades reales de admisión de los mercados por medio de una acción coordinadora del Estado, una revalorización de nuestros productos y la constitución de organizaciones sindicales como medio de obtener ventajas de carácter general. El artículo primero autoriza al Gobierno a incluir en el Arancel de Aduanas inercancías que hasta ahora no estaban comprendidas en él; -a modificar el texto de las partidas en las que por haberse producido alteraciones en los valores resultaren desiguales a elevar transitoriamente Ja segunda tarifa del Arancel y a reducir los derechos e incluso suprimirlos para aquellos países con los que se hubieran celebrado Convenios, con ventajas para la exportación española. El artículo segundo establece las normas de los deredhos de Arancel en función del valor estadístico de la mercancía extranjera en factura, con gastos dé transporte, seguro y comisión hasta el puerto o frontera y del arancelario que resultare de la comparación de los valores estadístico y nacional. El artículo tercero declara que en lo sucesivo estará terminantemente prohibido el uso de la cláusula de nación más favorecida en los Acuerdos comerciales, pudiendo, no obstante, aplicarse a determinados productos que se especificarán. El artículo cuarto autoriza al Gobierno para someter al régimen de contingentes de importación la entrada de productos, atendiendo al volumen o al valor de las mercancías y distribuyendo el cupo entre las naciones vendedoras con arreglo a nuestra política comercial y a nuestras necesidades; para que se impongan como recurso fiscal las tasas especiales sobre licencias de importación de mercancías sujetas a contingente, y para limitar y hasta prohibir la importación de países que hagan objeto a los productos españoles de trato judicial. En el siguiente artículo, se dispone que el Gobierno, en cualquier momento, podrá dictar normas que regulen la importación a cargo de organismos oficiales, monopolios y en- LA S E M A N A F I N A N C I E l i A COLUMEl- A, 5. Lrríefiro S pital propio. Todos números renta líquida principales valores. 18 pesetas año. MADRID