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ASUNTOS ECONOMÍCOS Y FINANCIEROS La regulación del comercio exterior Por CARLOS ONFORME oportunamente se anunció, fué leído por el Gobierno, en las Cortes, a fines de noviembre último, un proyecto de ley que tiende a regularizar el comercio exterior y, por tanto, a disminuir el déficit de nuestra balanza de pasros, en la cual es principal componente la del comercio de productos entre nosotros y los países con quienes intercambiamos. El déficit aumenta en el transcurso de Tos últimos años. Desde enero a octubre de 1933, las importaciones han superado a las exportaciones en 148 millones de pesetas: el año siguiente, en 200, y en el actual, últimos datos conocidos, en 239, casi el doble de hace dos años. ¿Por qué esta diferencia tan pronunciada entre las mercancías vendidas al extranjero y las que le adquirimos? Porque la mayor parte de los países han dictado medidas para la defensa de su economía, estableciendo reglas y fijando contingentes para la importación de productos. La baja universal de los precios, las devaluaciones y depreciaciones monetarias y las primas y auxilios a los exportadores extranjeros mantienen las importaciones españolas en un nivel de cantidades y valores que no tiene correspondencia con las cantidades y valores de las exporticiones españolas iparcándose esta tendencia más acentuadamente en los últimos meses. Así dice la exposición del proyecto presentado a las Cortes. Subsisten er Esnaña los aranceles de 1922 y se comprende que, sólo por el hechf) de su existencia durante tantos años, sea necesario hacer las modificaciones que recomiende la realidad actual para adaptarlas a las variaciones y preceptos aduaneros que no cesan de dictarse fuera de España. Así vemos- -dice también el preámbulo- -que son muy numerosas las mercancías que, habiéndose destacado en la vida comercial o industrial de nuestro nais durante los trece años de referencia, no tienen en el momento actual posibilidades de adaptación nrancelaria adecuada a su valor y a sus características diferenciales. Se ha entendido ahora que en los momentos actuales no debe atenerse la práctica española a las normas anticuadas de revisión arancelaria global y periódica, sino a otras prácticas que son las de diversos países que actúan como deben ante la inestabilidad de la situación comercial, y ante la multitud de factores económicos variables que intervienen en el comercio internacional. Por eso, en todas partes se facilitan a los Gobiernos elementos propios para la protección a fin de evitar el daño que pueda producirse al país con la quietud ai ancelaria. Un arancel tiene una inestabilidad que antes no se concebía y que proviene del he- C cho de que los Gobiernos mixHfican con demasiada frecuencia las reglas económicas scgiin conviene a su interés nacional. Es muy difícil dominar un problema como el (jue establecen las relaciones mercantiles entre los países. El libre cambio que Inglaterra practicó tanto tiempo se transformó en proteccionismo con sorpresa no sólo de la escuela manchesteriana, sino de torios los países que no concebían tal cambio de actitud británica. La vida impone cauces que después se rectifican, como ocurre en dicho país, que tiende a levantar en cuanto le es posible los términos imperialistas del proteccionismo. El problema universal. Español tiene en el fondo el niüsmo problema que las demás naciones: importa en cantidad superior a su exportación y paga en el extranjero sumas más altas que las (jue cobra. Ya hemos dicho en otros trabajos que no se conoce con exactitud el saldo de nuestra balanza de pago. s. El Banco de España realiza muy estimables esfuerzos para situar bien los términos de esta balanza, y ha hallado un déficit de too millones, en números redondos. Entiéndense 100 millones de pesetás -oro, que con referencia al año actual, habrá que suponer aumentan, a causa del mayor desequilibrio de la parte comercial, sin que se deba prejuzgar una neutralización o compensación de otras partidas del activo, ya que ni el movimiento de nuestra marina mercante ni el movimiento de valores autorizan a suponer lo contrario. Excepto Inglaterra y los Estados Unidos, que ahora comienzan a presentar cifras favorables, los restantes países siguen acusando déficit del comercio exterior, y como el nuestro está comprendido en estas circunstancias, el proyecto de ley que presentó el Sr. Chapaprieta, a las Cortes, tiende a procurar la mejora. En este sentido se pide autorización al Gobierno para incorporar a los vigentes aranceles de Aduanas las mercancías no clasificadas o las inadaptadas dentro del texto arancelario; para desdoblar o modificar la denominación de las partidas que así lo recomienden para elevar con. carácter transitorio en las que convengan al interés nacional la segunda tarifa del arancel por medio de coeficientes fijo o porcentajes, pudiendo reducir la cuantía de éstos o suprimirlos total o parcialmente para países determinados, al celebrar convenios comerciales a título de reciprocidad o atendiendo a ventajas que se obtengan para la exportación española y para otros fines de igual orientación. Esta propende, por las razones apuntadas y por las demás que expresa el proyecto, a la rectifi-