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que no se hará, porque esta famosa entente consiste ante todo en dejar a Hitler y Stalin frente a frente. FIERRE. -No estoy de acuerdo. Mire usted: los rpsos no pretenden- ensanchar sus fronteras a costa de Polonia y menos de Alemania; esto es evidente No sólo están preocupados por él imperialismo japonés, sino también por su situación económica. La política exterior de Rusia (no digo, de la Tercera Internacional) es eminentemente pacífica. Siendo así, una alianza entre Francia (otra potencia pacífica) con Moscú no puede significar para ustedes el menor peligro, siempre que no piensen en guerras de desquite o de conquista. PETER. -No pensamos en semejante cosa, aunque no le niego que algún día tendremos que resolver nuestro problema demográfico. Somos muy modestos; sin embargo, todo tiene sus límites. Los estadistas deben pensar en todo; hasta en los problemas de un futuro lejano. FIERRE. -Pues podría citarle el libro de la persona que de máxima autoridad goza en su país. Me refiero a su filhrer. En Mein Kam f proclama clara y sinceramente que el único camino de expansión es el que conduce hacia el Este. Pronto presenciaremos un nuevo Drang nach Osten. ¿Cree usted que podemos permanecer indifereníes? PETER. Las palabras de Gaxotte, que acabo de citar, demuestran que sí, que Francia no tiene que mezclarse forzosamente en un pleito que en el fondo rió le importa. Supongamos lo peOr, es decir que estalle una guerra entre Alemania y Rusia. Pues bien: si el R ich queda derrotado, el bolchevismo se establece en las mismas puertas de Francia; pero, por otra parte, habrá desaparecido lo que los nacionalistas franceses llaman eí peligro alemán Por el contrario, si Alemania es victoriosa, tendrá que dedicar todas sus energías a la organización del territorio conquistado. En ambos casos es preferible que Francia observe una iactitud de neutralidad vigilante. Su alianza con los Soviets no tiene sentido y sólo les puede causar perjuicios. FIERRE. -Yo tampoco soy entusiasta de la alianza con- Moscú; sin embargo, mientras existan legítimos motivos de desconfianza en cuanto a las intenciones del Reich, debemos disponer de amigos y aliados. Las combinaciones no son infinitas, y sin Rusia no se puede actuar. A menos que las relaciones entre París y Berlín llegaran a ser tan estrechas que... PETER. Í Y por qué excluye usted esta posibilidad? FIERRE. -No la excluyo, pero la considero de difícil realización. Mire usted, yo n o LA COSECHA DE LOS SOVIETS (De Nejo- Tork American, Nueva York.