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Conversaciones de a l g u n a actualidad. Por ANDRÉS REVESZ Hi la í rance n a pní le droit cuál será su fuerza dentro de tui año. De de s entretenh avec VÁlleviagne modo, que... sans J- a permission de Mr. Bald PETER. -Aunque sea así, siempre quedaría icin, ü est préférahle de renoncer el medio de entenderse directamente con tont de suite (í eet eutn- tieu. PlERRE GAIXOTTE. P IERRE. -De modo que, en nuestra última entrevista, la semana pasada, quedamos en que no hay problemas graves que separen a nuestros dos pueblos, y que, sin nuestra amistad con Rusia, todo marcharía admirablemente. PETES. -Quizá no tanto, pero en todo casó se encontrarla con relativa facilidad una base para excluir cualquier pleito futuro, y para que franceses y alemanes puedan vivir como buenos vecinos. No es necesario que nos adoremos; basta con que vivamos en armonía, sin disputas, como viven los belgas al lado de los holandeses. Hace todavía un siglo, estos dos pueblos se consideraban como enemigos, pero ya han olvidado el pasado, y, si no lo han olvidado, tienen el buen gusto de no hablar de él. FIERRE. -Ya lo creo que con ello bastaría. N ous ne deniatidons pas mieux... Pero, ¿no aspiran ustedes a ejercer hegemonía en el Continente? PETER. ¿Esto rae pregunta un francés; un francés, cuyo país no ha hecho más, durante siglos, que guerrear para ser el primero de todos? FIERRE. -Sin duda, había una época en que Francia era el primero de todos; no a causa de las guerras victoriosas, sino porque era más poblada, más rica, mejor organizada y más culta que los demás países. Pero desde entonces han cambiado las circunstancias, y ya no aspiramos a un puesto tan elevado. No pretendemos ejercer hegemonía. Lo que pretendemos es que nos dejen en paz. Nuestras alianzas únicamente tienen- fines pacíficos. Si nos aliamos con Rusia, es porque su acuerdo con Polonia puede constituir una grave amenaza para la tranquilidad del Continente. PETER. i Por qué? FIERRE, -Porque los dos pueblos pretenden extenderse hacia e! Este; es decir: a costa de Rusia. PETER. -Usted cree, pues, que la paz es indivisible, que Francia estaría forzosamente amenazada en el caso de que estallase una guerra entre el bloque germano- polaco y Rusia. FIERRE. -Esto creo, en efecto. No podríamos admitir la derrota de Rusia, porque ello nos privaría de un aliado o de un aliado posible. ¿Qué amigo encontraríamos después de la derrota de Rusia? Ya sabe usted qüc no hay que esperar mucho de la Gran Bretaña. En cuanto a Italia, no sabemos nosotros. Además, voy a citar las palabras de un escritor nacionalista francés de mucha fama: Fierre Gaxotte. Se Irata de un célebre historiador, de un hombre de derechas, de un hombre poco sospechoso de pacifismo peligroso. Pues bien, Gaxotte escribe en Je Suis Partout: El sistema que consiste en. pretender que la paz es indivisible, es un sistema erróneo. Durante tres años hubo guerra en el Chaco, sin que la hoguera se hubiese extendido a Europa; y si la Sociedad de Naciones no hubiese intervenido en la expedición italiana a Abisinia, hace mucho tiempo que el ras de los rases se retrataría bajo su quitasol imperial, en compañía del mariscal De Bono, como lo hacía el Sultán de Marruecos con el mariscal Lyaute El único medio de atraer sin remedio la g uerra sobre Francia es el método de mezclarse en todo, y dar, de este modo, a los alemanes, la impresión de que no sé puede desplazar un poste fronterizo en Ucrania sin haber destruido París de antemano l iERRE. -Conozco el artículo de mi tocayo. Le diré que se trata de un historiador eminente, pero, al mismo tiempo, de un hombre sometido a la ley humana de las equivocaciones. Hay en Francia numerosos derechistas que se dejan llevar por sus simpatías personales y que, por odio al comunismo, preferirían entenderse con vuestro führer, aunque ello significase una renuncia, por parte de su país. Lo mismo que si un comunista predicara la alianza con Rusia, aunque, como francés, conociese los peligros de tal alianza. Muchos derechistas caen en el mismo error. Es difícil ser imparcial y ver justo. El pobre Barthou era un hombre imparcial. Aunque pertenecía a la derecha moderada, actuaba como abogado de la alianza con Moscú, y creo que tenía razón. Yo, por mi parte, deseo sinceramente un acuerdo con Alemania, pero con la condición previa de mostrarnos fuertes. Para que Alemania nos respete (no pretendo que nos tema) es menester que sepa que podemos contar con un ejército poderoso, y, en caso necesario, con amigos y aliados. Si sabe que estamos aislados, nos pondrá condiciones inaceptables y humillantes. PETER. Todo eso me parece muy interesante; sin embargo, no es posible ser a la vez amigo de la Alemania hitlerista y de la Rusia comunista. Otra vez voj a leerle unas palabras de Gaxotte: Decir que el acercamiento franco- alemán se hará a través de Londres equivale a decir que sé hará mal. Decir que se hará d e n t ó del cuadro de pacto franco- ruso, equivale a decir