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África llave de la prosperidad económicd deEuropa Por JOSEPH CAILLAUX Por un fenómeno contrario, los Estados os negros nubarrones que obscurecen el horizonte europeo no acertarían a li- Unidos, que eran antaño el primer país de mitar el alcance de nuestra vista tra- inmigración, aparecen en las últimas estatando de ocultarle los orígenes profundos y dísticas con un exceso importante en las sapermanentes de los peligros en que la civi- lidas; El signar de Michelis tiene, pues, razón lización parece estar a punto de hundirse. Sepamos remontarnos desde los efectos po- al reclamar en amplia escala la aplicación de una política que oriente a las naciones líticos a la causa económica. Oponerse, con la sangre fría de una fuer- excesivamente pobladas y más castigadas za pacífica y resuelta, a las maniobras ex- por la crisis, hacia el cultivó de territorios plosivas de una nación intemperante, cuyas más productivos, como Australia, Argentinecesidades vitales no supieron prever los na, Urugtiay, Paraguay, Colombia, y sobre todo África; que con sus cuatro habitantes tratados de paz, está bien. Pero no contentarse con esos éxitos di- por kilómetro cuadrado es uno de los sitios plomáticos defensivos, y atacar, en cambio, del mundo más carente de hombres. Ofrece, en efecto, el continente africano, a las verdaderas raíces del mal, estaría muuna de las llaves que permiten la salida de cho mejor. Ningún remedio serio se ha traído toda- la, crisis, a condición, dice el autor, de que vía para lo que hace dos años llamábamos, los mandatos funcionen con bases más lien fórmula de la cual se apoderó la opinión, berales, permitiendo a los capitales y a los el desarrollo de los hombres y las cosas obreros europeos el acces libre a esos teSe ha seguido descuidando el elemento fun- rritorios de África, dentro de un régimen damental propulsar de ese desarrollo, y casi de ipfualdad industrial y comercial, y a contodos los que escriben de materias económi- dición, también, de que el esfuerzo civilizacas han cerrado los ojos respecto a esa ver- dor tenga como objetivo elevar paraleladad, tan evidente a pesar de todo: la distri- mente el nivel de vida y el rendimiento de bución desigual de los hombres y de las los trabajadores indígenas. De este modo, utilizando los organismos cosas. Precisamente uno de los méritos de la existentes én la S. D. N. instauraríase un obra lanzada últimamente al público por el nuevo sistema de colonización económica, signar de Michelis, senador del Reino de y Europa podría eiicontrar en el África Italia, La Corporación en el mundo, que complementaria los elementos de una proslleva el subtítulo de Economía internacional peridad futura. Vana ilusión la de creer que la distribudirigida es la insistencia en ese aspecto de la crisis económica y de la crisis de ción de hombres, y aun de capitales, puede hacerse según los formularios ginebrinos, la paz. por el estilo. La población mundial, observa el signar u otros espontaneidad Existe y existirá siempre la en los movimientos de Michelis, ha pasado en un siglo de régimen los seres humanos o, de las riquezas. industrial, de 900 millones a dos mi! miCuando analizamos el pasado, las invallones. Actualmente viven sobre 500 millones de siones del Imperio Romano y población dekilómetros cuadrados de superficie 700 millo- América, por ejempío, vemos que los impulnes de seres; así vemos que la tercera parte sos fuertes y la sed de conquista y de esde la población total se halla diseminada en pacio fueron lo único que logró agitar la las ocho décimas partes de la superficie te- viscosidad de esas ag rupaciones en ías cuarrestre, mientras las otras dos terceras par- les parecen complacerse nuestrois sefnetes de la población cubren 27 millones de jantes. Mas- he aquí él punto capital- -reí naciokilómetros cuadrados: Europa, China y la nalismo arnbiente refuerza esa viscosidad. India. El autor, sin detenerse en esta densidad Ayuda a las hormigas a que se amontonen nominal, analiza la densidad real, que ex- sobre el mismo trocito de tierra para devopresa la relación entre el número de habi- rarse entre sí, en vez de buscar expansión tantes y las posibilidades económicas del más lejos. Y por eso parece dudoso que en suelo y del subsuelo, las reservas en territo- el clima actual de los nacionalismos excitados, pueda emprenderse una obra semejanrios y en materias primas útil izables. El cese brusco del movimiento emigrato- te con probabilidades de éxito. ¿Hay que rio, que constituía antes de la guerra una desanimarse por ello? Al contrario, es deespecie de respiro permanente para las na- ber imperioso demostrar a la pobre especie ciones pobladas con exceso, ha venido a humana el camino de salvación. Y tenemos acentuar ese desequiliuiio demográfico. Han el convencimiento profundo de que no exisaumentado las repatriaciones en una propor- te Otro que la dilución de los seres. -Joseph ción tal, en el curso de. los últimos años, Caillmix. WopyrigJét hp Tiator. Servicio cí; i; lusivo para que los países de emigración se han ANCO T JÍEOEO. formado en países de inmigración. L