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COSAS DE LA FIESTA DE TOROS IMPORTANCIA DE LAS CORRIDAS STOY que reviento, muchacho. -Has comido mucho. -Reviento de orgullo. ¿Te han dado el premio Nobel? -No; este año han dejado desierto el de Literatura, que es el único a que podía aspirar. -Amos, hombre. No te das tú poca importancia. La literatura taurina tiene poca categ- oría. -Que te crees tú eso, compadre. ¿No recuerdas que. algunas veces hemos comentado que hombres como Ortega Gasset, Cossío y algunos otros han dedicado su atención a la fiesta taurina? -Eso es otra cosa. -Pues aun hay más, y ese es el motivo de mi satisfacción. Nuestra fiesta no es un pasatiempo ni un deporte de pequeña importancia. Nuestra fiesta es algo de extraordinaria importancia que ha cruzado las fronteras y a las que hombres eminentes les dedican estudios y comentarios. ¡Menuda fiesta! Que salga otra que tenga esa importancia. -Compadre: la defiendes con más calor que Chapaprieta sus proyectos económicos. ¡Pobrecitos! -i Los proyectos? -N o esos aguafiestas que se han empeñado en que nuestra fiesta está agonizando y que la derrotan otras aficiones más modernas y más europeas. Sí, sí; que me saquen la fiesta que merezca de todos los escritores del mundo más atención que nuestras corridas de toros. -Bueno; pero ¿qué pasa? ¡A h! ¿No te has enterado? Pues nada más que esto. La Academia Goncourt de París ha concedido su premio del año 1935 a una obra de Joseph Peyré, que se titula Sangre y luces, y que es una novela de toros en la que el protagonista quiere ser Cagancho. ¿Qué te parece? -i Qué importancia para nuestra fiesta! -Y para Cagancho. i Quién se lo iba a decir! -Como que a estas horas está aprendiendo francés Alejandro Serrano para leérsela a Joaquín en cuanto regrese de Méjico. -Donde está armando cada escándalo... ¿El sólo? Lo de América es algo asombroso. Una especie de apoteosis sin solución de continuidad. Aquello no tiene precedentes. -Yo estoy pasmado. -Y es para estarlo, ¿Qué les pasará a nuestros toreras que en cuanto salen de España van de triunfo en triunfo? ¿Qué influencia tendrán las brisas del Atlántico? -Algo debe ser porque la cosa raya en lo increíble. Fíjate en las notas de Prensa E que tengo de la temporada de allende los mares. Venga de ahí. -En Caracas actúa Chiquito de la. Audiaicia y el triunfo que alcanza el muchacho es algo extraordinario. Y aquí casi olvidado. -Pues en la misma plaza actúa el Estudiante y arrebata de tal manera al público que lo llevan en hombros al hotel, le destrozan el traje por la calle y ya en ía fonda tiene que repartir los restos entre la muchedumbre que le aclama con locura. A amos, un éxito que lo ha dejado eií ropas menores. -Pues en Lima actúan Félix Rodríguez II, Colomo y Enrique Torres, y se hinchan cortando orejas, rabos, patas... -Y el bacalao. -Pasamos a Méjico y Armillita alcanza un éxito sin precedentes. -Ya; aquí de la frase tan conocida de los más ancianos de la localidad no recuerdan... Pero aun es poco. E n la misma corrida actúa Garza, y produce tal entusiasmo que millares de personas le sacan en hombros y en las calles de la capital queda interrumpida la circulación durante mucho tiempo. -Pues el éxito fué para los guardias de la porra. -Y todavía Cagancho en Torreón vuelve loca a la distinguida concurrencia. -Bueno; ¿y por qué no cuentas ahora uno de ladrones? -A mí no me vengas con cuentos. Yo no invento nada. Todo eso está en la Prensa. A ella me remito. ¿Pero es que allí no tiene nadie: uea mala tarde? -Por lo visto, no. ¡Qué suerte para los aficionados ame- ricanos! Cómo les envidio. Para ellos lo guardan todo nuestros toreros. ¡Qué malos españoles! -Sí; porque luego vienen aquí y no se les estropean los trajes ni interrumpen la circulación. -Y por acá, ¿qué se cuenta? -Se dice que vuelve Márquez al toreo. -No lo creas. Todos los años se anuncian la vuelta de Antoiiio y la confección de unos presupuestos y nunca cuaja nada de eso, -También he leído que Torón, retirado de los toros, se dedica al periodismo. -No está mal; pero ¿cuándo se decidirá un periodista a vestir el traje de luces? Manuel J everfe.