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estamos de acuerdo con lo tratado en Ginebra Por ALFRED ROSENBERG L resukado final de la sesión de la Sociedad dé Naciones en Ginebra, ha del caso es que e! actual apóstol de la causado asombro extraordinario en paz por todo el mundo respetado, no es toda Alemania; es decir, más aún que asom- otro que el encargado de la política extebro, indignación abiertamente manifestada. rior de la internacional comunista, qué además de apóstol és portavoz de esos nnlismos Estamos plenamente convencidos, de que países cuyo aniquilamiento forma parte representa un acontecimiento sin preceden- programa soviético, y para la realización del de íes en las negociaciones pro paz de todos cuyo triste designio los comunistas trabajan los tiempos el hecho de que un número día y noche sin descanso. de partes interesadas, totalmente persuadiEs posible que los políticos que nadan a das de que violan tratados en los que esfavor de la corriehte de esté diplpHiatico tamparon sus firmas, manejen- a su antojo volohevique, no hayan comprendido todavía una institución que se llama neutral, con- lo que hacen, pero su actitud significa que virtiéñdola en instrumento de su política, han restaurado el prestigio deshecho, del hasta el punto de presentar a la víctirna mundo comunista. de esa violación de tratados como la culDesde el punto de vista deL razonamiento pable de sus desafueros. La resolución de G i n e b r a acusa inequívoca a Alema- político que convierte al mundo, parece, adenia de delito de violación unilateral, e in- más incomprensible ¡a posibilidad de que útiles son ahora todas las manifestaciones unos países que han estado, tratando durancon las que tratan de hacer creer que las te meses de qué Alemania volviese al seno resoluciones de Ginebra no tenían un ca- de la institución de Ginebra, se dediqueij, por rácter agresivo para el Reich alemán. En otra parte a adoptar resoluciones que son realidad y en integridad internacional ver- insultos para nuestra nación. Alemania se r- etiro de ¡a Sociedad de Nadadera, y no solamente sobi e la base del Tratado, de Versalles, sino también sobre ciones porque Ginebra se opuso una y otra la de lo estipulado, en Locarno, las densas vez a reconocerle la igualdad que. se le gapotencias comprometiéronse solemnemente a rantizaba en e! tratado. Alemania, entoh- desarmarse como consecuencia del recono- ees, se tomó por sí rríisraa esa igualdad con cuya, medida estableció una nueva base pacido, desarme alemán. ra las negociaciones europeas. ReconociéronNo se hizo así, a pesar de las- constantes lo así otros muchos países, y acto seguido, indjcaciones de Alemania. La parte contra- ante una posición perfectamente esclarecida, ria no se avino a reconocer eu la práctica comenzaron los esfuerzos para persuadir a la igualdad de la nación alemana: por con- Alemania d e q u e ingresase en la Ligav Mas siguiente lo que querían era no solamente he aquí que cae de repente sobre Ginebra conservarse dentro de un sistema de se- la acusación francesa... Si la Sociedad de guridad sino obtener, asimisrno, que Ale- Naciones hubiese rechazado de buenas a inania se mantuviese siempre dentro de un primeras la acusación, hubiérase producido sistema de inseguridad inevitablemente una atmósfera de tranquiliEn vista de qtie sus advertencias para que dad en todos los países. Pero la realidad fué los demás países se atuviesen a lo pactado muy otra y lá Sociedad de las Naciones se resiillaban vanas, Alemania vióse obligada a nos descubre ahora como el instrumento de preparar la restauración de su soberanía. esos políticos que no pueden sobreponerse Esto se hizo no sólo en cumplimiento de al espíritu de 1919, sino que siguen dividienun derecho natural de todo país indepen- do al mundo en vencedores y vencidos y diente, sino también como ejecución de un quieren, por consiguiente, que Alemania se acto de legalidad indiscutible, en vista de sostenga en un nivel de fuerza inferior al que la parte contraria violaba continuamen- de ellos. te y sin escrúpulos lo pactado. Este hecho, que cada vez se explicaban Son precisamente estos sistemas los: que mejor todas las naciones, ha inducido ahora han originado las protestas indignadas de a algunos políticos a desviar el curso de los los alemanes. E. stamos seguros de que todo que examine con pueblos de su verdadero cauce con una re- aquel de los últimos 16 imparcialidad la his- toriá años, unión inesperada en Ginebra, y en la His- actos político, que en ellos se con todos los encierran, no toria quedará como ejemplo de actitudes ri- puede formar otro juicio que et que los cíildiculas el cinismo de los países verdadera- pable. s, asumiéndose el papel de jueces, quiemente culpables de violación de lós trata- ren senteticiar a su víctima, cotí e fin de dos erigiéndose, en jueces de otro, y. lo que apartar la atención mundial de la verdad: ¡es más, oponiéndose a que las pequeñas po- la violación d e los tratados por ellos nií ¿tencias adopten medidas políticas y entren mos. -Alfred Rosenberg. en el juego. Pero lo verdaderamente curioso (Copyright Opera Munii Pregi Serviee. E