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kSijJL! y avo P a r a satisfacer los gTistos de toda 5 a población de Buenos Aires y de la zona de sn influencia, serían suficientes, cuando mucho, cuatro o cinco yroaüGastings, y ti ne en la actualidad 17. A ese número debe agregarse la del Gobierno nacional que algún día funcionará, la que instalará, muy en breve El Mitndo y como si no fueran suficientes, la que el Gobierno ha concedido en un decreto extraño por lo complicado. S n Míijdrid no tenemos, afortunadamente, más que dos emisoras (bastante deficientes, eso sí) pero, en cambio, repartidas por ciudades, Mnas y lugares, podemos contar con más de sesenta emi orc- ita de juguete, que sóio se oyen, cuando se oyen, en el lugar correspondiente. ¿Qué va a ser de este enjambre de emisoras minúsculas el día feliz en que podamos disponer los españoles de una verdadera radiodifusión nacional... Los estaciones americanas de ondo media. Hemos recibido una gran cantidad de cartas de radioyentes españoles con motivo del artículo publicado hace unas semanas encabezado con el mismo título anterior y en el presente ntímero tenemos el gusto de contestar a nuestros comunicantes en otro artículo ai) arte. Ei m u s e o d e j a radio en América. En las oficinas de la sociedad í í B. C. h a tenido lugar una interesante exjiosiciOn que da idea del desarrollo de la radio en los S i t a dos TTnidos. Una vez que Sa exposición quede cerrada existe el propósito de aprovechar muchos de sus elementos para forraaj- vea museo de radiodifusión. tJna de las curiosidades de la exposición la constituye la sección dtadieada a las válvulas para T. S. H. donde están expuestos todos los tipos, desde la más pequeña lámpara receptora hasta las transniisoras sisantes. Un juicio pintoresco. Un ciudadano del distrito 17 de Pariís, ¿la demandado ante el Juzgado de paz a una vecina suya por que un día, encontrándose en el ascensor de! a casa, bloqueó el aparato entre dos pisos, dejándole expuesto durante largo tiempo a la curiosidad de todos los inquilinos. La demandada ha declarado que tenía la costumbre La t e l e v i s i ó n de abrir una puerta de acceso a! ascensor para inmovilizarlo y evitar así los raidos parásitos. en A l e m á n i a. Parece ser que ante estas razones tan convinE! canciller Hitler asistió recientemente a los ceittes la demandada ha sido absuelta. primeros experimentos de tele isión de la estación de Beriín- Witzleben. En estas pruebas, realizadas con ondas ultracortas, se proyecta- La radío en los coches ron varias películas de actualidad con suma perfección. Desde entonces se trabaja activa- d e s e r v i c i o p ú b l i c o mente para dotar a Alemania de un servicio de radiovisión público, re ular. u n a compañía de taxis, de París, va a poner El emisor de Witzleben tiene un alcance de en servicio próximamente doscientos coches nue 40 a 60 kilómetros, con lo cual se puede servir vos aerodinámicos y con todo Aparte la capital dei Reich y stis alrededores. Además, un emisor móvil hace experiencias en di- de sus comodísimos sillones, llevan calefacción y un aparato de radio que el cliente maneja y versas r tóíones dei país. regula a su voluntad. Sé calcula que será necesario contruir 25 El prefecto de Policía ha tomado sus mediemisores en los principales centros alemanes I ara awe todo el país pueda gozar del nuevo das y ha reglamentado la instalación de la radio en los vehículos públicos. i a innovación ser icio. deberá responder a las condiciones siguientes. a) E! reguiadoi de potencia tiene que ser tal que impida la audición en el exterior del coExceso de emisoras. che. b El aparato estará dispuesto de manera El mismo periódico del Plata se queja del que el conductor no pueda distraerse ni por la maniobra de ¡os mandos ni por la audición de exceso de emisoras, diciendo: Desde hace algÚB tiempo, sabemos, porque la emisión, c) ÍA utilización del receptor queda la experiencia lo ha demostrado, que ei mal prohibida durante el día en ios estacionamienservicüo de hroadcasting se debe, principalmen- tos, y por la noche, desde las once hasta las te, al exceso de iroadcastings. Mantener en fun- siete de Sa mañana. cionamiento las que existen en la actuaiidaid En ningún caso se podrá aumentar el precio es conformarse con lo malo, pero aumentar su de servicio de ia ri marcado en las actuales tanúmero es fomentar a sabiendas lo peor. rifas reglamentarias.