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por una íía suya, poco recosnendable, en gáres amenazados de sus dos hijas, mal faun ambiente poco escrupuloso, y entre ejeni- vorecidas con dos maridos ai azar. La hija píos poco correctos íjue acabaría también frivola se ha, casado con un burócrata pupor corromperse, si no la. salvase el amor en ritano y la hija puritana y severa con un la persona de un joven vecino, que no libertino. Pero alíi está Dranein para aconcuenta tampoco coa la familia que merece, sejar a la dama. No hemos acabado todavía y coa el cual, después de algunos inciden- de reír, porque la risa de D ranem es irresistes, acaba por casarse. til len ente contagiosa. Si se- quisiera ser viientras la directora del Ambassadeurs adulador podría decirse que es Marivaud se lanzaba a la aventura valiente de las au- menos fino, pero mucho más pintoresco. dadas jóvenes, otra directora gentilísima, Con Dranem ha compartido la cuhninaJane Renouardt, cambiando de rumbo, daba ción del éxito Susana DehdJy. El teatro entrada eií un su teatro a la revista, estre- Nouvéautés ha hallado, en suma, una openando la que con el título ¿Por qué no? (el reta que se hará seguramente centenaria en mismo, si no recuerdo mal, que utilizó hace su cartel. años Gernier para llevar ia revista al Un tono absolutamente distinto es el de Odeón) ha escrito para el caso el famoso Mabina, cuplets de Maurice Donnay y Henri Duvemois y música de Reynaldo Hahn. Dorjn. El arte sutil, la exquisitez matizada y Esta decisión de madame Renouardt no ha dejado de ser diversamente comentada, ¡fina de estos tres altos ingenios, han sabido mereciendo tanto como los benévolos elo- convertir un asunto banal y vulgar en una gios de algunos, las acres censuras de oíros, obra de arle. El espectáculo alcanza caiePor otra parte, ni el ambiente del teatro gorsa de belleza y de gracia por gracia y Daunou ni el estilo penetrante y agudo de belleza de las dotes excepcionales de estos Dorin eran demasiado adecuados a la aven- autores famosos. Jacques Ibert, juzgando la tura. Véase, en efecto, lo que a este pro- parte musical de MahinU, llega a decir, en pósito escribe Michel Duran: Ciertamen- elogio de Reynaldo Hahn: No creo que te, Dorin, ai escribir para el Daunou, ha puedan llevarse más lejos, en la opereta, la limado sus aristas, ha recortado sus puntas, perfección y el refinamiento. piífalico de pero no puede escribir nada indiferente ni lonletie vez más el prestigioso alautor 3 e Ciel talento de Dorin es de tal índole. Una ha sabido admirar i- -París con la maravilla de su gran dominio que no puede escribir nada indiferente n -J- conformista. Lo que falta a este espectácu musical. Mientras, en los medios teatrales franlo es elde lo más lamentable. Me sorprende ceses y en aquellos que, esencialmente, víniére, ambiente. Yo creo que ello provienj especialmente del gusto, comoestilo bombo ven de la actividad teatral, se comenta y teatro, de madame ReqU 2 una mujer de Se discute, con justiiicada y frenética venouardt, haya hecho construir esa sala. La revista abunda en- cuadros originales hemencia, la necesidad de emprender una y bien resueltos; entre ellos, uno muy agu- campaña en demanda de que sean disminuido y chispeante, en el que, parodiando la los los enormes impuestos que pesan sonueva obra Esta noche se imf- rmñsá, de Pi- hre los espectáculos, y que de tal modo, randello, se escenifica una sátira política, en u momentos de crisis y de penuria, aumenla que intervienen I. -aval, Plandin, MacDo- tan las dificultades, c incluso se habla de la naid y Mussolini, La revista, bien presen- amenaza de una huelga general para la temtada, ha sido excelentemente interpretada. porada próxima, bueno será quiza- -para Toman parte en la representación el prp- suministrar todos los indicios que pueden pió Dorin, cancioniosta insuperable, y Jane servir de elementos probatorios, en su caso- -registrar un hecho que tiene persuasivos reRenouardt Si ésta, como directora, no ha podido lióles sintomáticos, apuntarse rotundamente y sin vacilaciones Es el caso que mientras en el escenario de un éxito para su teatro, muy grande, por a Nouvdie Comedie no ha podido arraigar el contrario, y en absoluto satisfactorio, es a. Serenade a trms, a pesar de la irreproel alcanzado en Nouveaittés con Tontón, chablc interpretación, y de la presentación una opereta de de su estreno, ha vuelto la escena con de Luis Latjay. André Barde, con música perfecta. La prisonnicrc, aa los nueve años El héroe de la obra ha resultado ser, como un éxito igual al de su aparición y ha constanías veces, el popular y famosísimo Dra- t ítttdo, como antaño, un acontecimiento de neni, que ha hecho en tontón, st ñn íesti- pri er orden, nionio unánime y entusiasta, las ddicias del I ues bien: Serenade a irois es ima adappúblico. tación de una obra extranjera. El autor es La opereta, además, parece reunir todas el Coward y e! adaptador Jean Bonnart. las buenas y aladas gracias del género, con La prisonnicrc es, como se sabe, una obra ágil y amena travesura. francesa y su autor, Eduardo Bourdet. Un critico experto la jtjzga en estos térDe este hecho. le esta coincidencia, sacan minos: Una buena opereta. El público ríe, algunos comentaristas franceses las consese divierte y tentado está de cantar ¡Tn voz cuencias que fácilmente puede imaginar el alta. Una folla siar de witsic- hall. menos lector, joven de lo que dice, menos vieja ie lo que la gente cree, se ocupa en remendar los ho 7 afaet Marquina.