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E a ii nia y se impone jnAs cada día la pelíoiila docuiueníal. Acayo hoy no se íe Ws conceda, aun toda la iniportaneia que en sí tiene, a pesar de su éxito creciíínte, pero el tiempo se encarg ará de darnos la razón a Quienes defendemos y loamos a la i elícula documental y, las generaciones venideras, que nos habrán aventajado mucho en esto y en toílo, nos liarán ia justicia merecida y nos agradecerán infinito todos los documentales iue les lejiuemos. Ahora mismo, en estos días del jubileo de los Reyes de Ingla. terra en estos días en que todo un pueblo ha celebrado con inusitado esplendor las bodas de plata con el Trono, de los soberanos Ingleses Jorge V y María, en la capital ide la Repüblica francesa se ha proyectado sobre la pantalla un documental- -Vinot- tmiq ans de réffne- Jue, pese a su sabor de noticiario retrosi) ectíVO, y aun por ello mismo, tiene todo el valor de un amplio capítulo de la Historia, y si hoy ha sido aprovechado como nota de actualidad, mañana podrá ser utilizado como u n documento pedagógico, ig ual en la escuela, que en las universidades; porque siempre tendrá el interés de la cosa viva que entre por los ojos con la fuerza de las imáffenes, fuerza extraordinariamente mayor que la de las palabras. Abarca este docum. entaJ Yingt- cinq ans de r- éyue los veinticinco años del reinado de Jorge V, y constituye una evocsxjión emocionante de una época durante la cual el mundo entero ha sido J; rastorna 4o por la catástrofe de ía gxan guerra. Mas a esta película y como obligados antecedentes del cuarto de siglo a que se refiere, a modo de prólogo, se aportan visiones de otro jubileo, el de S. M. la Reina Victoria, grau Reina que fué en Inglaterra, y si dijéramos en el mundo no mentiríamos, respetada y reverenciada. p a Reina Victoria muere el 22 de enero de 1901, y en la pantalla se evoca las exequias celebradas en landres, a las que asisten los Soberanos de todos los p. i ís- es y a esta evocación sigue la de la coronación del Rey Eduardo Vil, a quien su hahilidad díídomátlca valió el nombre de pacificador. Pero en 1910, la muerte visita de nuevo a la familia Real inglesa, y esta vez las exequias de ESduardo VH reviven en la pantalla y ésta nos muestra a continuación al pueblo inglés asistiendo en Londres a la coronación de Sus Majestades el Rey Jorge V y la Reina María, Soberanos que ahora han celebrado sus bodas de plata con el Trono británico, su jubileo. y entrados ya en el primero de los Viafirídinq ana de régne, asistimos a la investidura del de Gales, en Camavon Castle; y sigue la historia con los remolinos políticos. L a era de la emancipación femenina comienza; 1 incidente penoso del Derb. v 1 13) donde una sufragista- -Miss Davison- -se preci Jita ante el caballo del Rey, gesto que había de serle fatal. La gr? in tormenta 1914. SS. MM. vienen a Francia. Su hijo, el Príncipe de Gale. s, se en- s cuentra entre ios gran. tderos de í guardia. El armisticio. El fihn retrata diferentes fases d- la histórica jornada del 2 S de junio de 1919. KTÍ seguida la marcha de la I az a través de Londres. El Trono de Inglaterra, se ha. salvado de la. guerra sin quebranto y queda más fortaUicido que nunca y con mayor jjrestigio... Sigue el matrimonio de la princesa María con ei vizconde de I- a. scelles y al año siguiente (1923) este matrimonio ha sido bendeciido por l ios y en Goldsborough se celebra el bautizo del primer nieto de SS. MM. LueüO el matrimonio del duque de York; ÍA vuelta del Príncipe de Gales de su viaje a las Indias a última, aparición en público de la lleina Alejandra. 1928, la Fiesta del Armisticio. Jorge V, sin preocuparse de la lluvia, rinde homenaje a los que murieron en ios camiws de liatalla. Después, día- s de angustia. E! Bey está enfermo y su pueblo acude, triste y i reocupado, a Palacio para leer los partes de los médicos. Y, por último, cerca ya de los días actuales, el matrimonio del duque de Quent y la, princesa Marina. A través de la Historia, pero tairibién frente a la pantalla, riada más emocionante que la evocación de este reinado, de esta, vida consagrada a! bienestar del pueblo y a la grandeza de la dinastía. ¡Dios Ivendiga al Rey y a la Reina! i C ue reinen muchos años! Nos hemos extendido demasiado al ocuparnos de esta película. No nos pesa. Nuestros lectores iiabrán de dis ensárnosio ante el interés que ofrece conao película y como documento hi. stórico. X vamos a iora a apro eohar el espacio que nos resta en esta crónica, para djirles cuenta de otra película, también interesante, aunque en otro orden. Se trata de la titulada Le Vieax Ch- áteau, fUní curioso, ilustración cinematoííráfica de la célebre canción de iVIireiUe, realizada por el joven dibujante francés Henfi Cerutti. Le Vieux Cháteau es una película brevísima. Dura tres minutos escasos; pei o a pesar de su brevedad, no es nada fácil su descripción, pues lleva en sí todos los elementos de una composición y de una técnica nuevas. Henri Cerutti ha imaginado el crear e! equivalente plástico de las palabras de la canción por miedi de maquetas y objetos. Quienes conozcan la caución, pueden juzgar. Cuando Pilis y Tabet cantan: Mon ancle Rodolphe ava it ceítí detix aivs U est w- ort (limanche el dibujante nos muestra un cirio alumbrando un ataúd pequeño; una sombra que rueda lentamente en torno de una columna, nos había de la soledad de las vastas salas abandonadas... TTn tintero volcado, su tinta derraniada sobre los peldaños de una escalerilla, desvanecida y acomiiafiando a esto la frase Trois tétee c (rur mnées y oni été assassinées. Y así, todo, en este film, que aqut se considera una revelación. Salvador Moítamel.