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0 laf anakí ddc madíaámír i IUAAJ E NiKE las conmemoraciones del r o m a n ticismo que en este a ñ o se celebran no uede faltar ia de aquella apoteóíica recepción de D J o s é Zorrilla en ia Vcadeniia Española, fiesta solemne de la ííüe aiíora se cumple el medio siglo. Diversas S! Hi? ularidades dieron carácter excepcional a esta recepción; ocupaba etitonccs! a Academia Española el local de ia aiie (ie Valveriie. que luejío sirvió p a r a laAcademia de Ciencias E x a c t a s Físicas y Naturales, y juzgándose insuficiente el sa ón le actos para contener a la F a m i l i a Sea! 1 a Corte y ai pttblico a d m i r a d o r del TíOfta, se pensij, con nniy buen acuerdo, buscar otro local más amplio y más adecuado por todos conceptos para celebrar u n acto- ie aquella naturaleza, lista iniciativa t r o pezii con los académicos partidarios de la tradición, que no pasaban porque un acto asi pe celebrase fuera de los ámbitos de la Acad. emia, y sólo desistieron de su empeño ante! a adversa votación a que se sometió aquella novedad que el buen sentido aconsejaba. DON JQSE ZQ O t r a singularidad de esta recepción fué qne Zorrilla era académico electo desde el T 4 de diciembre de 1848, fecha en que se le designó por unanimidad p a r a c u b r i r la vacante de D. Alberto L i s t a pero en aquella época Zorrilla, que entonces tenía muy poco más de treinta a ñ o s n o dio i m p o r t a n cia a un nombramiento que le imponía c i e r ta mesura en ideas literarias y dejó t r a n s c u r r i r el plazo que el Reglamento d e la Academia fijaba entonces para la toma de posesión, perdiendo al fin todos sus d e r e chos. T r e i n t a y cinco años más tarde, viej o ya Zorrilla, adquirida con el tiempo esa mesura antes en pugna con su ardiente fantasía y hermosos desórdenes, le pareció bien solicitar de nuevo la entrada, acto de hurailfiad que tuvo una cariñosa acogida en el seno íie Ja Corporación que tanto h a bía desdeñado antes. Dato curioso es t a m bién que de torios ios que le votaron la p r i mera vez para académico sólo vivía, en la xecha ae su recepción, A mar jnés de M o líns. ero la ngu; arjciad más interesante de U i recepción íie don J o s é Zorrilla es que su discurso fué poética, mejor dicho 1 verso. ra- gi de audacia r de ingenio a! 1 ne puede- f tar rabir ra precedente del siglo x v m el del carmelita dei calzo i r a y (uan de ¡a Concepción, varón de vasto saber, que empleó la poesía en la Oración panegírica y gratulatoria que leyó en J u n ta celebrada el 16 dé m a r z o de 1744, al í o n) ar posesión de su plaza de académico, ni tampoco aquel otro de D R a m ó n de C a m poamor, que compuso en verso para su lectura en la Academia nada menos que la necrología de D. Luis González Bra. vo. í. a recepción académica de Zorrilla supone, en realidad, una triste fecha en los anales del romanticismo. Bien lo proclama así, con indudable satisfacción, el marqués de V a l m a r en su discurso contestando al de Zorrilla en esta solemnidad: l i s curioso accntecimiento en la historia de las letras le nuestro tiempo- -dice con mal disimulada fruición- -el ver ai indi. sciplinado e indisciplinable Zorrilla en esta especie de templo intelectual que j a m á s íe ha sido simpático E penacho romántico de Zorrilla se abatía. Viejo, maltrecho, desengañado, con la ilusión puesta imicamente en la pensión de 30.000 reales que al día siguiente iie su r e cepción académica iban a votar las Cortes, nada recuerda en su original discurso al Jovenzuelo aquel que en! a tarde del 15 de l e b r e r o de 1837 se dio a conocer mal leyendo unos versos de circunstancias en tanto e n t r a b a en la tierra el cadáver de M a r i a n o J o s é de L a r r a El discurso, todo él en romance endecas í l a l está impregnado en a m a r g u r a des. garradora, que t r a t a de ocultarse bajo u n a sonrisa de indiferencia: el r i t m o fácil, conmovedor a veces, se i n t e r r u m p e con movimiento de despecho. Cuando nos refiere su vida- -Zorrilla dedicó la mayor parte del discurso a t r a t a r de su persona- -pone en t s a relación un sentimiento tan sincero y tan dramático, que n a d a más poético encontraríamos en sus composiciones m á s fan? osas, sobre todo al hablar de- it íntima aspiración no satisfecha: To nací p a r a a m a r y sf- r iin- jiido yo concebí ílcsdf mi rilad MÍJÍS t i e r n a ue ei calor üel hr- s itr y l. -i ríuniíJa 0: el solo aiJ n u t r e y f i ¡c cniicnta. ii a l m a 3 aé- del a m o r de? n casa no uás or l io. s i ara los íi; jct- s p. -chn un viTic- ón i ¡a ¡i e r r a con c a r i ñ o u n tcf- ho propio en h e r e d a d a t é r r a u u hcr- edado a j u a r 1331 íiori dirc csccr: