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quiere cantar el sufrimiento. Y cuando éste es tan intenso que le anonada, ni siquiei- a quiere cantar. Prefiere oír, en silencio, la voz de su corazón. Y en la última estrofa del poema, valiéndose de un bello símil, dice que el hombre no escribe nada sobre la arena cuando sopla el aquilón y que si alguna cosa dijera del duro martirio sufrido, ensayándolo en su lira, ésta québrarías e como una débil caña ...Triste, desgarrada noche de llanto, amargura en la tibieza perfmnada de mayo; lecturas de nuestros años adolescentes, que siempre terminaban con una muda interrogación al Destino, que se ocultaba tras el azul inmáculo y sereno. Amantes de nuestros hermanos, los hombres, presentíamos que más que las penas de amor teridríamos que cantar- -luego de la efusión adolescente- -JÉI dolor eterno del mundo. Esta noche de mayo en que escribo, pasados oieii aSoS de la noche romántica de Musset, siento cómo mi corazón estremecido se desborda de humanos sollozos. Y pienso que aquellos a quienes, además de disfrutar del tesoro inaipreciabte del sufrimiento, nos ha sido concedida la gracia de poder expresarlo bellamente, tenemos el deber inexcusable de poner nuestro corazón al desnudo en un nuevo romanticismo, menos personal, más humano que el de hace un siglo, para que nuestros cantos lleguen, como una queja del corazón fraterno, a oídos de los poderosos. Transido de amargura, escribo también en una noche de mayo; mas no sangrante por amorosos desvíos, sino por la incomprensión de los hombres; por la monstruo- sidad de sus corazones, impermeables ai divino se timiento de fraternidad, porque el mundo es bello y está lleno de manantiales de ternura, y ios hombres se han encargado de convertirlo en esta cosa fea y trágica, erizada de armas fratricidas; porque la tierra produce sus flores, pródiga y generosa, como siempre, en este mayo maravilloso, y los hombres apenas si dejan aspirar el perfume de las rosas, porque detrás de los rosales, agazapados arteramente, avizoran el rencor y el odio. ...Escribo en una noche de mayo, y más allá de su serena belleza, miro alzarse- musa invisible para la mayor parte de los mortales- -el fantasma gemebundo de la Humanidad, fugitivo de algo que no ve, pero que adivina y le hace apretar los dientes bajo los ojos desorbitados por el espanto, e ir encorvado a ras del suelo, temeroso del monstruo terrorífico que amenaza su vida... Detrás, en el horizonte preñado de miedos, miro alzarse, inmutable y severo, el espectro pálido de la Muerte. ...jOh, Musset 1 T ú lloraste tu T ropio infortunio, y en tu g emir de víctima pudo haber el consuelo de llorar. Pero yo, en esta noche de mayo, separado cien años de tu noche, sufro- sin poder derramar lágrimas- presintiendo la catástrofe inevitable. Siento la horrible angustia de comprender cómo el mundo, pudiendo ser dichoso, va cavando, fatalmente, su propia fdsa, Y todo mí ser, en tensión violenta y dolorida de sus miembros, lleno de espanto, como el que ve derrumbarse un alto muro junto al cual jugaran unos niños, se retuerce de dolor infinito en esta bella y angustiada noche de mayo. Julio Bernácer.