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855- 59 STE mayo ha hecho un siglo que Ai- Durante este tiempo ó poderosamenfred le Musset, el más sensitivo de te en su vida la novelista Aurore Dupin, los poetas románticos franceses, pu- más coiiíicifht por su seariónimo de Ot orge blicó La- Nuit de Mai, la más célebre- la Saitd. Esta hembra extraña, ávida de beber primera, también, cronológicamente- -de sus los zumos del arte en sus pi opias cepas S eNoches. nerosas, absorbió- -como hiciera con tantas Masset, por un fenómeno bastante fre- otras- ¡a vida de este romántico hiperescuente en los poetas, había dejado trans- tésico tjne fué Musset, que se estremecía currir un largo periodo sin que su musa- -como una flor sobre su tallo, a impulsos diera senaL s de vida, pues desde la apari- del viento- -al más leve soplo de la adverción de Ro: d- -1833- -no escribió versos, o sidad. Y fué precisamente la ruptura con la cosecha fué tan parva, que el poeta no la novelista, en deliquios por aqac entonjuzgó procedente su publicación. ces con ci mé (Hc (3 Pagello, lo que produjo este poema cxu 1 erante de dolor, de honda amars- ura, que es La noche de mayo. Perteneciento a una distin. ida familia, atractivo, beiío, inteligente, adornado de todas las gracias para poder ser feliz en la vida, si la felicidad correspondiese a las apariencias y no a otras cosas más sutiles y profandas, Musset fué siempre un hom. bre saturado de infelicidad. Ambicionó demasiado y tenía corazón; dos cosas, en verdad, incompatibles; ya que para conseguir aquello ue se desea no se ha de reparar en los medios puestos en práctica, y si se tiene corazón no todos los medios pueden aceptarse. El ambicioso ha de ser frío, astuto, indiferente a todo lo que no sea el logro S (ie su empeño. Su retina ha de ver tan sólo una n) cta en lejanía, sin nada más que distraiga su visión, V el éxito es riba en ir aparrando brutalmente todo aquello que pueda entorpecer el camino. Ser ambicioso y poseer una sensibilidad de raíz fundamentalmente humana no puede llevar más que al (l ior. El choque con la realidad en plena efusión amorosa hizo gemir el corazón de! poeta, y pocas semanas después de su ruptura con la amada compuso este poema admirable, de una intensidad elegiaca f ue rnnv pocas veces ha podido ser igualada. Como ocurre siempre que se es sincero, la ciencia dj! Iiombre es a (iuí tan profunda como desgarrador es el dolor, y en este poeta que no pense) ciertamente, ser psicólogo, podríase hallar un estudio completo de todos os ma tices de ia pasión amorosa. (r) E i a i, fKEUO O S iirSS- ET. t Uz littf- rature