Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
de su obra üiesiánica, pues en nin. tcisna otra parte pronunció prédicas ni r e a l i z ó más niilag ros, n a d a ni el más leve resto de su existencia quedó sobre el haz de la tierra, después que, al i. yaial que las vecinas vilias de Betsaida y Corozaiii, concluyó, por sus impiedades, de a t r a e r s e las anatemas de Jesucristo Y tú, Carfananm, que te elevas hasta el cielo; tú serás huiniilada h a s t a e l fondo del abismo (San Mateo, XI- 23) Hundida en el abismo del 0- 1 Vido, bajo una sima de inculta y pedregosa tierra, Caíarnaum dormía el sueño de la m u e r t e hasta que el explorador M. Wjlson dedicó en 1866 la fecunda labof de sus invesíigaciones arqueológicas a este lugar de las orillas del G e n e z a r e t h Su trabajo obtuvo el resultado feliz de poner al descubierto interesantes restos de la destruida ciudad, y entre ellos algunos bloques calcáreos de rica ornamentación, que después detenidamente no dudó en afirmar debieran pertenecer a la celebrada sinagog a, edificada por el centurión, según se cita en el ÉTangelio de San Lucas (cap. 1- 5) ornato y orgullo de la población de C a f a r naurn. Los Padres Franciscanos de Tierra Santa, atentos siempre a todo lo que pueda significar a l g ú n v a l o r histórico rememorativo de los mil lugares en esta región palestinóloga santi cados por la p r e s e n c i a en ellos de la divina figura de Cristo, no tardaron en entablar gestiones para hacerse dueños de ios terrenos en 3 xolora. ción. consi- FHEKTE A OASFARSAmi,