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x LA FUlMJiaiAi ROTATIVA EN m í SK ISEIXRIMIO A B C colaboración trayendo, con los elementos materiales de trabajo, maestros y técnicos extranjeros que enseñaron a los operarios nacionales, hasta convertir los talleres de Prensa Española en escuela profesional insuperada e insuperable. Día tras día, año tras año, A B C se renovaba, mejora! a y depuraba su calidad n constante superación. Y los lectores se admiraban ante el milagro, que milagro parecía, de las páginas de grabados impresos en rotativas y del alarde de estampaciones en color efectuadas en rotograbado. Y el milagro era obra del talento, de la ciencia y de la experiencia del fundador y primer director de A B C, de D, Torcuato Luca de Tena, que, por el periódico y para el periódico, sacrificaba sus días y sus noches en hipertensión de esfuerzo encaminado d. que ABC fuese el primer diario de J spaña. I.O fué. Tuvo el creador la satisfacción iiH íable de ver que Rspaña, la España buena, aclamaba al periódico que, en aciagos días del año 1909, a raíz de! a semana trágica que puso en luto a. Barcelona, se alzaba gallardamente contra los calumniadores de la Patria, contra los infames tejedores de la leyenda negra, y lograba que en el extranjero se rectificasen las imposturas, se desvaneciesen las supercherías y se reconociera que España no era una tribu de salvajes, sino una nación modelo, madre de naciones y ejemplo de respeto a la justicia. En la honrosa historia áa A B C esta campaña marca una época de aiam- ento de prestigio, de arraigo en la opinión y de enorme crecimiento difusorio. Todo ello estíiba en el fiel cumplimento del programa fundacional Religión, Patria. A! estallar la guerra europea, al desencadenarse el más tremendo de los conflictos que han conturbado a ia Humanidad, el D irector áe A B C tuvo Ja visión y la conciencia del desastre, del aniquilamiento que significaría para España el tomar parte en la apocalíptica contienda. Y ABC. leal a sus convicciones de defensor de la paz, alzóse resueltamente contra los interesados partidarios del intervencionismo, defendió tenazmente la obligación de la neutralidad, supo imbuir esta convicción en los altos poderes del Estado y en la gran masa ciudadana, y España fué neutral, generosamente neutral y se salvó del desastre. Por amor al orden, en todos los momentos en que sufrió alteración la tranquilidad pública, ABC. por impulso espontáneo. estuvo siempre al lado de la autoridad, sin regateos ni condiciones, sin di. stingos de ninguna clase. En la hora ne? ra de la catástrofe de Annual y en las jornadas luc-