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SKI: i ¡iW iws í 3 í! ¡tr- oL- 3 S Túneis. Dui- ant el Orant Preuüo Ántbniovaisia de l únc se h a n becbo fantásttcas velocidades. H e aqví al carredcnT Varzi pasando ante las tritoniMis a más de 2 S 0 kms. p p bora. Fóto GU dell I Lecciones y consecuencias de una excelente temporada intérnacioncri de fútbol híspano. Todavía se habla y se escribe, y el comentario Se prolongará por bástante tiempo, acerca de las. eihibicienes d d fútbol español en el extranjero. Un casi fracaso y un éxito rotundo. De aquél, más vale no hablar; de éste. l. sé discutirá por mucho tiempo... Ambos han sido el epílogo de la temporada, ¡nteínacÍ 0 nál, que queremos enjuicia -en su conjunto. Después del í r 4 contra lai sdección de Francia- -celebrado en ¡Madrid- los directivos nacionales dudaron mucho antes de cótioertar d encuentro contra Poirti L Y cuando se inclinaron, aiocediendo al fin a los ruegos de los lusitanos, no midieron bien el alcance de su gestó. Porque lo peor de ese encuentro no era solo jt arfe; sino an- tes, romper el ambiente poco propicio qiie tenía entre los aficionados espaíñoles. Todo lo contrario de lo qvté: sucedía con d pairtido concertado con los afananes. G e r to que este se j t h a por vez primera, y que venía a continiración de una temporada triunfal a Ja que los germanos querían poner broche de oro, batiendo ai los españoles en polonia. í Aqtiel ambiente español y d otro exaltado lusitano, dieron en. Lisboa d resultado normal; hora, y media de eroodón sin una sda. jugadaí de fútbol. Muchos golpes, abuncbntes patadas, y... un empate que no queremos tildar de injusto, porque los portugueses nt fueron peores que los españoles, AJiora Hen, lo qué importa subrayar: después de. aquel partido es- que los matches entre las sdeccibnes peninsulares deja, ron en absoluto dé interesar al públic 6 español, y por tanto, es prud rte aplazarlos indefinidamente. ¿Por cuánto tiempo? ¡A h! Esto lo tienen que de ir los i sSultados de los partidos internacionales que j l i g u e n los portugueses en el futuro; y los mismos que hagan los españoles en el porvenir inmed ia, to, y contamos entre éstos y aquéllos a qué nos obligue el compromisc) iñdedinaHe de acudir a los pro-