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viento y mucho frío. Los toros, pequeños y sosos. El público, de mal humor, temiendo la pulmonía. A ratos, palmas; a rato gritos, y a ratos, guasa. Los toreros peleando con el viento, con los novillejos y con el público. Todo en contra de ellos. Y de la catástrofe taurina ólo se salva Curro Caro, que consigue una alternativa de buen éxito, aunque sin cuajarlo del todo. N b puede uejarse. Ya puede darse por satisfecho de np haber naufragado en esta corrida insoportable. Itejó buen sabor de boca para otro día, ¿Y los otros? Marcial, Villalta v Manolo Bienvenida hicieron cuanto les fué posible para salir del paso dignamente. Aquello se acabó, ¡por fin! 3 salimos de la plaza: lo toreros, negros de rabia, y los espectadores, morados de frío, camino de la cama, para cantar a la alegre primavera madrileña con unas tabletas de aspirina. -Sigue el relato, sí te lo permiten los estornudos. -Viernes. Se celebra la tercera de abono, que es! a segunda, y también nos sueltan ocho toros para que la cosa dure bastante. El cartel, con poca variación. Vuelven Marcial y Villalta; el lugar de Manolo lo ocupa su hermano Pepe, y a Curro lo sustituye Corrochano. Dos toros eran de doña Francisca Melgar. fampoco rae suena. -Pero es que ahora no suena más que Gil Robles, querido. No seas inipertinente. -Prosigue, y perdona. Es que con las ganaderías nuevas, y casi todas son nuevas, me pasa lo qué con los Gobiernos de ahor a como duran tan poco, n o sé decir de corrido los nombres de los ganaderos ni de los ministros. Ya ves: ayer me preguntaron quién era el ministro de Comunicaciones, y yo con íté, muy convencido, que í silomo. (Arrea! Es que te coníündiste con las alomas de Comunicaciones. Pue? ahí está el lío. Bueno. Sigamos con el festejo del viernes. r- -Tan aburrido como el del jueves v no exagero. Menos mal que no hacía tanto frío. Los toros, y aijuí sí que exagero, llamándoles toros, salieron tan fialtos de bravura como sobrados de malas condiciones y, ¿para jqué te voy a decir? Si no es por Marcial, que en su segundo cuajó la faena de gran torero haciendo un toro de lo que no lo era, salimos te la iplaza como de un duelo, i Qué vailiente, qué torero y iqué dominador está Lalanda! Cortó la oreja, naturalmente. -Mienos mal. Gracias a Marcial, nos creímos unos momentos viendo de verdad una corrida de toros en la plaza de Madrid. Villalta, que