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LA COMEDIA DE STRESSA Por ALFRED ROSEMBERG (Encargado de la polífica exterior alemana. O O era íógico, la conferencia de Stressa M fué preparada por todos los centres oficiales extranjeros y discutida por! a prensa mundial desde puntos de vista muy diferentes. Los estadistas están, una vez más, ocupados con los planes más extraordinarios y parecen compartir la creencia general de que el retroceso a una situación parecida a la de hace quince años tendría para Europa y pa i el mundo las nás graves consecuencias. La falta de percepción y de sentido de responsabilidad de muchos políticos acaba de hacerse patente con motivo de la restitución ie la soberanía alemana. Y; naturalmente, los cit pables del desasosiego actual de Europa tratan a toda costa de cargar sobre Alenvxnia todi la responsabilidad, sin comprender que ésta es de ellas más que de nadie. E n realidad, las cosas no están tan complicadas como ciertagentes tratan de hacerlas ver; en su esencia son sumamente sencillas. Violando una paz preliminar en 1919, dictóse y presentóse como ley para Europa una paz. Este tratado impuesto fué cumplido por IOÍ países derrotados y los mismos enemigos, es decir, el general Foch en persona, reconocieron nuestro comipleto desarme. Lo que no han he- -ho los enemigos, en los quince años que van transcurridos desde entonces, es demostrar ía más leve buena voluntad en cuanto a ía relación de sus armamentos con nuestra impotencia. Al contrario. Tan sólo Francia, y así lo ha rece f i nuimiic nocido insénuainente una indiscreción francesa, ha gastado en estos quince últimos años cientos de miles de millones de francos en arm. amento y fortificaciones. París y las demás capitales conocían sobradamente estas violaciones pero suponían que Alemania, acorralada por los aliados, permanecería tan impotente que no volvería a tratarse siquiera, de la restitución de la igualdad alemana. Sin embargo, el gobierno naciu; iai- sotialista ha podido sacar conclusiones de este menosprecio hacia Alemania retirándose de la Sociedad de Naciones una vez que se cercioró del fracaso de sus aspiraciones de igualdad por la vía amistosa, y establecer una defensa, nacional en previsión de una posible invasión de nuestro territorio. El hecho de que Alemania no representa ya un vacío en el sentido poütico- mioitar, debiera haber inducido a todo el que sea verdadero amigo de la paz europea a meditar y a comprender que ésta hállase ahora mejor asegurada que cuando Alemania, militarmente im. potente, podía provocar un deseo invasor en los aventureros políticos, mientras la red de alianzas antialemanas empezaba ya a asfixiar a nuestro país. Tanto es así, que algunos periódicos ingleses reconocieron nuestras aspiraciones, con gran alarma de los que abogaban, no por la paz europea, sino por lá hegemonía militar sobre las base de paz dictadas en 1919. Con el fin de desviar la atención de estehechos innegables, lanzóse sobre las naciones se vea armada hasta los dientes... y sin recursos? Es una vecina peligrosa. Sin embargo, en Francia no se ha producido ningún apresuramiento, ningún pánico, ha ¡habido sangre fría y un propósito firme de defender la paz en defensa de la nación. Ante las comisiones de la Cámara y del Senado declararon los ministros de la Guerra y de! A i r e Consideraos en estado de guerra a partir del 16 de marzo E! Mariscal Pelain fué el primero que dio la voz de ¡a t e n c i ó n! con su artículo de la Revista de Ambos Mundos. A conscuencia de esto se produjo en el Parlamento una corriente de reacción. Acabaron todas las diligencias, y quién más. quién menos, todos se esforzaron por remediar el déficit de las clases que lo padecían; zumbaron como colmenas las fábricas de aeroplanos, fueron reformadas las caretas contra los gases y los químicos laboraron con iniciativas y ahincadamente. D e pronto la tregua se convierte en realidad. L a política interior dormita. L a perecua- ción electoral, que da en el departam. ento del Sena un golpe tan rudo a! comunismo, fué votada, y ni siquiera se habló ya de la Reforma Judiciaria, a la cual quiso unir su nombre el jefe del Gobiernos, señor Flandín. En los p riódicos diarios retroceden los escándalos. Hitler ha provocado con sus amenazadores arranques un movimiento de concentración entre nosotros. Del mismo modo, en 19141 Guillermo de Hohenzollern y la violación de P é gica originaron la unión sagrada de todos los franceses. Pueden verse amenazadas la patria y la paz del mundo, Ya no nos apasionamos más que con la defensa nacional y las conversaciones diplomáticas. Durante la conferencia de Stressa todo estaba suspendido de los altavoces de las Radio. Nos felicitamos por la firme amistad con Mussolini y con Inglaterra, pero, además, todos tenemos en el frente común amigos de la paz... bien armados, por oira parte. Francia, atenta al peligro, vela en medio de la dignidad y del respeto de sí misma. -Semoy.