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se ha convertido en el hombre del momento, es una mezcla viviente de todos los factores étnicos existentes en C u b a blanco, n e g r o e indio u oriental. Es imposible distinguir en sus facciones qué proporción de estas razas predomina las características se confunden. -Hemos pasado momentos difíciles, dice. No hemos podido gobernar con los partidos revolucionarios que derrocaron a Machado y hemos tenido qué cambiar de rumbo, dejando a un lado a estos partidos y terminaiido con ellos. No pudieron percibir la realidad de l d situación y se olvidaron de sus elevados ideales. Las ideas no pueden llevarse a la práctica por la fuerza, a la cual soy opuesto. Sin embargo, Batista llevó al poder al g o bierno Grau San M a r t í n por la fuerza, y por la fuerza lo derrocó. P o r la fuerza también puso término al régimen de Hevia, y por la fuerza instaló al coronel Mendieta. A pesar de ello, no hay en él odio hacia los partidos revolucionarios: -Eran mis amigos, y siento lo ocurrido. A menudo he dicho á los militares que m e apoyaron que si los partidos revolucionarios se hubieran unido, estarían ya resueltos m á s de la mitad de los problemas de Cuba. D e s graciadamente, somos un pueblo de fetiches. Seguimos ciegamente a, un dirigente o a algún grupo, y perdemos- de vista todo lo d e m á s Los partidos no pudieron unirse y o b r a r en armonía. H a sido una lucha larga la que hemos tenido que sostener c o n t r a í a baja p o lítica. Ante nuestros ideales elevados y n o bles, los otros han descendido a la bajeza. Su único propósito ha sido conquistar el poder y repartirse los puestos públicos. nocer a mi pueblo, y a saber lo que éste piensa y quiere. No tengo otra aspiración que m o r i r ya h e realizado mi t a r e a en Cuba. N o t e n g o interés en ser P r e s i d e n t e nunca aceptaré ese puesto. Creo que sería criminal aprovecharme del poder que disfruto para satisfacer ambiciones políticas. No podré nunca ser Presidente, y t e n g o la esperanza de que surja algún h o m b r e que posea grandes cualidades y presente un programa que el pueblo juzgue aceptable. Nuestra política ha sido vil. Odio la política; es uil obstáculo para los h o m b r e s capaces. Desgraciadamente, los países tienen que ser gobernados a base de política. El pueblo no puede vivir sin política. Los partidos políticos tienen que existir. ¿C u á n d o se propone usted convocar a elecciones? ¿C r e e usted que será posible hacerlo en agosto, como se tenía pensado? El embajador norteamericano me ha dicho que el Gobierno quiere celebrar elecciones, realmente imparciales, sin pérdida de tiempo. Batista mueve la caibeza en señal de n e gación. -Francamente, es imposible. Los p a r t i dos están desorganizados. No hay ningún partido verdadero. Si efectuáramos elecciones en breve éstas no podrían ser imparciales serían solamente una maniobra encaminada a defraudar la voluntad del p u e blo. No se podrán efectuar elecciones, p o r lo menos, antes de nueve meses. Nuestro interlocutor hace u n a pausa y pro. sigue: -Nadie es m á s partidario de la libertad que yo. Nuestra política estaba degenerando en pura criminalidad. H e declarado ile T u v i m o s que cambiar de rumbo y proce- gales todos los sindicatos obreros, p o r q u e der con cautela. Se t r a t a de una labor de violaban nuestras leyes. No permitiremos años, de evolución, no de revolución. No huelgas de s o l i d a r i d a d o de empleados podríamos haber seguido colaborando con del Gobierno. Los sindicatos han sido dilos elementos que derrocaron a M a c h a d o sueltos, pero he reconocido los derechos inaBati. sta acentúa estas palabras sonrién- lienables de los trabajadores. Nuestro d e creto no permite a nadie reducir los j o r n a dose a medias, y prosigue: les o aumentar el número de horas de tra- -No interprete usted mal lo que le digo. bajo. Ningún patrono p o d r á aprovecharse de Yo sólo soy jefe de las fuerzas armadas, y la situación. mi único deber es apoyar al Gobierno y Debemos volver a adquirir n u e s t r a s t i e m a n t e n e r el or n, no formular reglas polírras. La mayoría de nuestro comercio está en ticas. Sin embargo- -replicamos- tiene usted mano de extranjeros, y es preciso d a r u n a atribuciones mayores de lo que usted reco- oportunidad a los cubanos. El Sr. Grau noce. Usted obligó a renunciar a los presi- San Martín puso en vigor una ley que exidentes Gran y Hevia, y el Sr. Mendieta ha ge que el cincuenta por ciento de los em delegado en usted la mayoría de. sus p r e r r o- pleados y obreros sean c u b a n o s yo soy partidario de que el porcentaje se a u m e n t e gativas. al ochenta por ciento. Empero, no debeNueva sonrisa. mos perjudicar a nadie. Debemos llevar- -Como asunto de orgullo personal- -res- a cabo nuestro programa lentamente y con ponde- -me siento complacido de mi obra. las debidas consideraciones. La oposición Creo que nuestra labor tiene sus raíces en quiere hacerlo todo de tm goÍpe. -Carleton las aspiraciones del pueblo cubano, y que Beals. éste, rnahiuiera que sea la opinión de los políticos, nos apoya. Creo que las privacio (Derechos reservados para BLANCO Y NEQRO por nes de mi juventud me han enseñado a co- North American Newspaper Álliance.