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capital y que puso un nuevo y ahincado temor en el aun medroso espíritu viajero de los espa ñoles. Cierto que de Barcelona había ya partido la primera locomotora que pisaba la geografía de España- -28 de octubre de 1848- y que rendía viaje en Mataré; pero el ferrocarril Madrid- Aran juez signaba en aquella fecha la explotación de las nuevas comunicaciones, que poco después quedalan agrupadas en tres líneas: Norte y Noroeste, Tajo y Mediodía. Cuando se inauguró la línea férrea Madrid- Barcelona se fijaron para el recorrido estos precios: 311 reales en primera. 237 en segunda y r 6o en tercera. Pero aun las diligencias se resistían a sucumbir y trataban de sostener una heroica competencia con los ferrocarriles, al amparo del supersticioso pavor que había en muchos rincones españoles al procedimiento de locomoción, que llegaba a nuestro país veintitrés años después de haber circulado entre Stockton y Dorlington la primera locomotora. Finaba el siglo xix y aun rodaban por las carreteras algunas desvencijadas diligencias, en las que fu- ron un dia aquello. s escopeteros gigantescos que, arma los con trabucos, defendían desde la baca del coche los bagajes de los viajeros contra la rapiña bandolera que amedrentaba los éxodos por tierras españolas. Muy descaecidas, muy perezosas, como un gran contrasentido, estas postreras diligencias, esforzadas estírilniente en sobrevivirse. Rodaban bamboleantes por las carriladas de siempre, cuando ya asotjiaban los primeros automóviles, que harían desaparecer de las carreteras esos relejes seculares, para que ni huella siquiera quedase de los viajes de antaño. Los automóviles. El tren tenía entonces, caudato de un humo negro y espeso, su prestancia máxima. Nadie avizoraba la competencia que un día, ya en el primer cuarto del siglo xx, había de hacerle el automóvil. El automóvil era, en su iniciación, como un juguete bonito y original, que renqueaba muchas veces y que despedía un tufo apestoso y atafagante; Eil, ADTOMOVII, TRAJO, SOBKE U S SOLABEig 0 E L. S ANTIGUAS V E N T LOS MODERNOS REFÜGKKS, QUE VASr UGADOS A LA TRAJiepORMalCION DE I i S CARRETERAS